A Valga somete a sus "bestas"

Los ganaderos sanean 300 caballos ante un millar de personas en el primer curro del año en Oia

16.05.2016 | 07:28
El curro de A Valga reúne a más de 300 "burras". // Marta G. Brea

Tradición y espectáculo volvieron a confundirse ayer en A Valga, en el municipio pontevedrés de Oia, donde volvió a revivirse -con una semana de retraso sobre el calendario a causa del mal tiempo- el enérgico combate cuerpo a cuerpo en el que el hombre siempre acaba imponiéndose a las "bestas", caballos de pura raza gallega criados en libertad en la zona desde tiempos inmemoriales y solo sometidos una vez al año al ritual de la "rapa".

En total fueron 300 las "burras" que los ganaderos lograron reunir en el curro a mediodía, tras una ardua labor de búsqueda en el monte que se inició en torno a las nueve de la mañana. La cabaña "se recupera", apuntaba ayer José Fernández Martínez, presidente de la asociación de A Valga, quien explicó que este año no se produjeron muchas bajas y que algunos ganaderos introdujeron nuevos ejemplares.

Un dato que confirma la mejoría de una manada diezmada en los últimos años a consecuencia de los incendios y de la pérdida de rentabilidad de la actividad es el del número de potros localizados. De los 300 caballos saneados ayer, 50 eran crían que se sometían por primera vez a la rústica sesión de aseo, en la que, como manda la tradición, fueron marcados a fuego por sus propietarios, obligados además por ley a identificar a sus animales con microchip, un elemento muy cuestionado entre los criadores de caballos en libertad hace unos años y que hoy se ha integrado de forma natural en las "rapas".

Con ser el más pequeño de la zona, el curro de A Valga, al que pertenecen medio centenar de ganaderos, volvió a deslumbrar a los aficionados al caballo. La mejoría del tiempo y las buenas temperaturas atrajeron a un millar de personas, un público familiar que compartió comida campestre con los ganaderos, disfrutó de una jornada primaveral en plena naturaleza y, como guinda, pudo asistir a las ancestrales labores de rapa de crines y desparasitación de los caballos, que se prolongaron hasta bien entrada la tarde.

En torno a 200 personas, entre ganaderos, aloitadores y allegados colaboraron de un modo u otro a que todo se desarrollase según el guion previsto en la primera "rapa" de la temporada en la zona, donde el curro de Torroña, ya en la Serra da Groba, cogerá el testigo el próximo 5 de junio. La tercera y última cita en Oia será el 12 de junio en Mougás.

Aunque, aseguran, la actividad se ha vuelto poco rentable, la tradición tira y el monte y sus caballos se convierten para muchos en una forma de conexión con sus ancestros, un modo de mantener vivas sus costumbres y de sentirse partícipes, junto a ellos, de la historia.

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