Arte

Las Edades del Hombre antes de Aqva

La muestra de arte sacro ha recorrido las Medinas vallisoletanas, Oña, Arévalo, Aranda de Duero, Ávila y Alba de Tormes antes de visitar este año la Colegiata de Toro

01.04.2016 | 20:20
Los visitantes observan una imagen de Cristo, en Ávila.

En 2009 la Fundación Las Edades del Hombre finalizaba la primera fase de las exposiciones de arte sacro, con un recorrido completo por las once diócesis de Castilla y León, las correspondientes a las nueve provincias junto con las de Astorga y Ciudad Rodrigo. La visita de la muestra llegó a Zamora en 2001, con una brillante propuesta que, bajo el nombre de RemembranZa, situó el patrimonio local en el foco de todas las miradas y reforzó la imagen de la Catedral como icono universal de esta tierra.

Agotada la propuesta, la Fundación ideó un tipo de propuesta diferente, más pequeña, para recorrer los muchos templos de la región aún inexplorados, repitiendo la apuesta por un envoltorio temático, conectado con el tipo de piezas que se iban a comenzar a difundir. Así, en 2011, el reestreno de Las Edades tuvo lugar en las dos "Medinas" de Valladolid, con una exitosa "Passio" que puso el dedo en la llaga, en las emociones, al juntar el patrimonio sacro con las procesiones de Semana Santa. Desde entonces, la segunda fase ha contado con otras cuatro ediciones que han viajado por Oña (Burgos), Arévalo (Ávila), Aranda de Duero (Burgos) y Alba de Tormes (Salamanca) junto con Ávila en el reciente quinto centenario del nacimiento de Santa Teresa de Jesús.

Passio, un estreno de relumbrón


Estreno de la muestra Passio. L. O. Z.

En mayo de 2011 abrió sus puertas Passio en Medina del Campo y Medina de Rioseco, en la provincia de Valladolid. Un total de 150 piezas se repartieron entre la iglesia de Santiago de los Caballeros de Rioseco y la iglesia de Santiago El Mayor de Medina del Campo. Como novedad, una visita virtual a través de la web de Las Edades y la posibilidad de comenzar el recorrido físico, real, por cualquiera de los dos edificios.

Rioseco recogió la Pasión de Cristo desde un punto de vista cronológico, siguiendo los relatos evangélicos desde la Última Cena hasta la Resurrección. En Medina, la propuesta por un bloque temático abría al espectador tópicos como Agnus Dei, Varón de Dolores o Arma Christi. La muestra tuvo una fuerte presencia zamorana, con obras arriesgadas, atrevidas, de Ricardo Flecha y José Luis Alonso Coomonte. Passio cerró sus puertas con más de 300.000 visitas, lejos de las acumuladas por las Catedrales de Castilla y León, pero en una línea interesante para continuar el camino, ofreciendo una perspectiva cultural y económica a las ciudades menores de la comunidad.

Monacatus, monjes en las montañas de Burgos


Cartel de Monacatus. L. O. Z.

os responsables de la Fundación admiten que se vieron sorprendidos cuando en el Monasterio de San Salvador de Oña fueron colocados los carteles de Monacatus. Las grandes y experimentadas manos de un monje coronaban un espacio singular que apuntaba hacia el movimiento religioso que avanzó en el tránsito de la Alta a la Baja Edad Media, un periodo de reflexión, de abandono de las ciudades para conquistar la filosofía de Dios en emplazamientos rurales, con el solo murmullo de los necesarios ríos, más cerca del mensaje divino.

Pinturas, esculturas, cerámicas, piezas de orfebrería, telas y documentos nutrieron el cenobio burgalés para glosar la larga historia del edificio. Las palabras Dios, regazo, retiro, trabajo, monacato, monarquía... se hicieron dueñas de un recorrido que contó con una notable sorpresa: la proyección virtual de los monjes en el coro del monasterio entonando cánticos y oraciones de siglos. Monacatus echó el cierre con 200.000 visitas en las montañas burgalesas.

Credo, oración en Arévalo


Cristo Yacente en la muestra de Arévalo. L. O. Z.

Con el 25 aniversario de la primera exposición de Las Edades del Hombre, que tuvo lugar en Valladolid, nacía Credo, la edición de Arévalo. Corría 2013, Año de la Fe. La oración, pues, fue el nexo entre los diferentes discursos ofrecidos al visitante. Organizada en tres capítulos y un epílogo, la edición de Arévalo permitía al espectador recorrer distintos templos –El Salvador, San Martín, Santa María y la Casa de los Sexmos-, tal y como hará Aqva este año en el caso de Toro. Casi un centenar de obras de arte integraron la muestra.

En este caso, de nuevo al corazón de Castilla y León tras el paso por las montañas, el número de visitas superó las de Monacatus, más allá de las 200.000.

Eucaristía, éxito en Aranda de Duero


Uno de los salones de Eucharistía. L. O. Z.

En 2014, Las Edades volvieron a la provincia de Burgos para impulsar la localidad de Aranda de Duero, cada vez más popular por su programación musical y cultural. Los resultados superaron las expectativas, con más de 300.000 visitantes en Eucharistia.

Los responsables organizaron la muestra, ilustrada con un cartel vanguardista que exponía los elementos propios de la eucaristía cristiana, en cuatro capítulos. El fin, hablar del pan, el vino, el banquete en torno a la mesa, la eucaristía desde el punto de vista el Antiguo y Nuevo Testamento y el cuerpo de Cristo. En este caso, repartidos entre las iglesias de Santa María y San Juan de la localidad arandina.

Santa Teresa, maestra de Ávila y Alba de Tormes


Los visitantes observan una imagen de Cristo atado a una columna, en Ávila. L. O. Z.

La última entrega de Las Edades viajó a Ávila y a la localidad salmantina de Alba de Tormes, es decir, los lugares en los que Santa Teresa nació y murió. El motivo, el quinto centenario del alumbramiento de la religiosa, una de las mujeres más influyentes en la historia de nuestro país, protagonista única de "Teresa, madre de oración".

Los responsables de Las Edades se esmeraron en la gran apuesta turística y devocional de Castilla y León para 2015. El resultado fue una muestra repartida en tres interesantes sedes en Ávila y la inacabada Basílica de Alba de Tormes, dedicada a Teresa de Ávila. El resultado fue que más de 400.000 personas visitaron la exposición, un recorrido por el arte relacionado con la andadura de la santa, en compañía de otras piezas, algunas de ellas magníficas, como la sala de Crucificados con presencia de Juan Martínez Montañés o Gregorio Fernández.

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