Homenaje galaico a 150 años de filosofía de "Alicia en el país de las maravillas"

Queipo actualiza en gallego la obra, con cabida a drogas, travestismo, feminismo y filosofía, que Isorna ilustra con collages

03.12.2015 | 04:13
La reina, a punto de mandar rodar cabezas. // Fausto Isorna

Travestismo, sadomasoquismo, filosofía, onirismo e incluso feminismo. Todo esto y mucho más encierra Alicia en el país de las maravillas, considerada una de las primeras obras para público infantil, si bien, al igual que El Principito, la lectura de adulto ofrece nuevas y diferentes aproximaciones. Con motivo del 150 aniversario de la obra, la editorial compostelana El Patito publica la segunda traducción al gallego de la historia, con el añadido de las ilustraciones con "figuraciones distorsionadas" en forma de collages de Fausto Isorna

En esta ocasión, Xavier Queipo propone a los adultos un nuevo acercamiento al libro: "Se un raña na codia dos personaxes pode descubrir o travestismo da Falsa Tartaruga, o sexo incerto da Eiruga, a relación sadomasoquista entre a Raíña e o Rei de Corazóns, a anticipación da teoría cuántica cando o Gato de Cheshire desaparece lentamente no ceo deixando atrás o seu sorriso", además de lectura psicoanalítica de algún parlamento.

Por todo ello, la editora Gemma Sesar lamenta que sean muchas las personas que no han leído el libro y que se han quedado con la imagen de la niña rubia de Disney.

Supuesta pedofilia

Por cierto, que la verdadera Alice, la que inspiró a Lewis Carroll para su personaje, era morena, como se aprecia en las fotos que el escritor le sacó. En alguna, aparece con los hombros descubiertos, lo que choca teniendo en cuenta que fueron tomadas en la Inglaterra victoriana. De hecho, ver estas fotos y otras imágenes de niñas y sus poses llevaron (y llevan) a muchos a pensar en una supuesta pedofilia de Carroll. Aunque ese es un tema que no se tratará en esta noticia.

Lo que sí atañe ahora es hablar del trasfondo de un libro en el que el Conejo Blanco es objeto de deseo de Alicia, entendido como símbolo de la busca del saber. Así se lo entiende Catriona McAra en su artículo "Surrealism´s Curiosity: Lewis Carroll and the Femme-Enfant".

La vinculación del libro con la filosofía ha sido recogida en Alice in Wonderland and philosophy, de varios autores y artículos. En uno, se habla de la obra como un "mito cultural de la realidad distorsionada", estableciendo un triángulo entre percepción, realidad y drogas. También se trata de la deducción e inducción; la razón o la lógica.

El libro puede ser una "guía" de la metafísica (estudio de la realidad) y de la epistemiología (saber) marcadas por el impacto de los estupefacientes que alteran la percepción y el conocimiento de la realidad (cuando Alicia come y bebe ciertos alimentos y licores que le ofrecen). Pero ¿dónde está la separación entre drogas y sueño? La respuesta la debe dar cada lector. No en vano muchos surrealistas como Max Ernst bebieron de este libro para sus obras, según McAra.

Importante también es la visión feminista de Alicia, como una niña que elude el contrato social (¿recuerdan a Rousseau?) y las normas o justicia; que destaca por su actitud y reafirmación personal librándose de los estereotipos femeninos.

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