G.M.P. / CANGAS
La Cofradía de Cangas quiere poner en marcha un plan para mejorar la producción y comercialización de recursos específicos, como el percebe, el erizo y la navaja, en los que constatan una "bajada importante" en cantidad y rendimiento económico. Los objetivos del colectivo cangués pasan por mejorar la productividad aplicando una "gestión sustentable", y para ello se proponen varias líneas de actuación: crear un sistema de evaluación, control, gestión y predicción de la situación productiva de las poblaciones de especies y sus posibilidades de mercado; aplicar medidas de recuperación de los principales problemas biológicos actuales e incrementar el potencial comercializador atendiendo a una mejora constante de la calidad y avances en la regulación del suministro. El coste de esta actuación ronda los 100.000 euros, y el cabildo ha solicitado una subvención a la Consellería de Pesca.
Los promotores de la iniciativa parten de varios estudios sobre la situación actual de los recursos y su evolución en los últimos años. Consideran "muy importante" hacer un seguimiento de la salud del ecosistema en el que están los recursos que gestiona, e "imprescindible" poner en marcha una serie de actuaciones, como la vigilancia de los recursos y el control de las extracciones; la evaluación continuada de parámetros oceanográficos, como la toxicidad, el ph, la salinidad o el oleaje; la elaboración de un plan de muestreo completo y preciso; la determinación del volumen de reclutamientos anuales y stocks comerciales de cada especie-recurso y de cada zona; y la dotación de un sistema de gestión y predicción que permita una toma de decisiones en tiempo real.
Con respecto a las medidas de recuperación de los principales problemas biológicos actuales, se pretende actuar en algunas zonas donde el valor comercial del percebe es escaso. El objetivo es eliminar estos ejemplares para favorecer el crecimiento de percebe de mayor valor. También se quiere conocer de una manera más concreta la distribución de los bancos productivos de navaja y longueirón; implantar mejoras en el trabajo y la salud de los trabajadores de los planes de explotación de ambas especies, cambiando el sistema de buceo con suministro de aire; modificar el sistema de seguridad en superficie y trasladar erizos a zonas más protegidas.
En lo referente al incremento del potencial comercializador, la cofradía pretende regularizar el suministro mediante la estabulación en batea de "cantidades adecuadas" de los recursos, así como la mejor organización de las capturas. Para mantener la calidad del producto, se plantea realizar pruebas experimentales de estabulación antes de incorporar ese método. La preservación de la calidad del producto una vez que se destine a su venta se apoyará en tres puntos: mantener constante la línea de agua de mar y la temperatura; mejorar el embalaje y experimentar sistemas de "shock de frío" para crustáceos.
Para este proyecto, la cofradía necesita la aportación de distintos materiales y soporte técnico. Ya dispone de algunos, como vehículo isotermo, laboratorio de tratamiento de muestras, equipos de buceo autónomo y embarcaciones de control y vigilancia. Otros, como la batea de pre-engorde y estabulación, ya están contemplados en otros proyectos suyos, mientras que será necesario comprar una cámara DVD con carcasa submarina, un programa de vídeo y material informático.