GABINO PORTO - A CAÑIZA
Más de setenta imágenes de parroquias de todo el sur de la provincia de Pontevedra se dieron cita ayer en la romería de As Pascuillas de A Franqueira, que este año congregó a más romeros que en ninguna de las últimas ediciones. Más de 20.000 personas asistieron a esta celebración para la que fue necesaria habilitar un nuevo santuario provisional, situado a 200 metros de la iglesia.
La "romaxe" comenzó con la llegada de las procesiones y sus típicas reverencias ancestrales. Las santas y santos fueron depositados en la parte derecha de una gran carpa, de más de 1.500 metros cuadrados, esperando la celebración de la misa, que fue presidida por el obispo de la Diócesis de Tui-Vigo, Luis Quinteiro Fiuza, y que concelebraron los párrocos que peregrinan con sus parroquias. Este año también acudió el obispo de Abancay (Perú), Gilberto Gómez, natural de Albeos y que peregrinó a A Franqueira con su parroquia natal en este año que celebra el jubileo de los 1.100 años del nacimiento de San Paio, el niño mártir.
Entre las sesenta parroquias que subieron ayer hasta A Franqueira están las Pías, Padróns, Fontenla y el convento franciscano de Canedo, todas del Concello de Ponteareas, que peregrinaron por vez primera.
Durante la celebración de la misa y según fuentes de la parroquia se repartieron más de 3.000 formas entre las personas que comulgaron, lo que da una idea de la cantidad de asistentes.
El santuario provisional, ubicado a 200 metros de la iglesia, obligó a las parroquias a llevar las imágenes hasta la iglesia para dar la vuelta a la misma en la procesión, lo que supuso un esfuerzo especial este año, que en la mayoría de los casos fue bien recibido por los asistentes.
Además de los actos religiosos, la romería contó, como todos los años, con su parte lúdica, en la que no faltó el típico plato gastronómico de "pulpo á feira", churrasco y "carne o caldeiro". Junto con las peregrinaciones religiosas de las distintas parroquias, muchos romeros subieron al santuario solo para participar en los actos festivos y gastronómicos para lo cual, algunas parroquias prepararon lugares e incluso edificaciones en las que instalar sus campamentos.