NELI PILLADO - BAIONA
El puerto pesquero de Baiona y su entorno fueron escenario ayer de una operación de la Policía Autonómica contra el furtivismo y la venta ilegal de pescado y marisco. Los agentes interceptaron 23 kilos de pulpo y 4,5 kilos de choco y se incautaron de la furgoneta que los transportaba fuera del muelle en dirección a A Ramallosa. Como responsables de la infracción, identificaron a dos hombres, uno de ellos es hermano del patrón mayor de la Cofradía de Pescadores "A Anunciada", Fernando Leyenda, y el otro, su compañero.
El amplio despliegue policial organizado en el puerto fue fruto de una investigación iniciada hace un tiempo por el cuerpo de seguridad gallego, ante la sospecha de que la venta irregular de mercancía fuera de la subasta oficial es ya una práctica habitual entre numerosos marineros de la zona.
Los agentes vigilaron ayer desde primera hora el puerto y comprobaron que la embarcación "Estelas" arribaba a uno de los pantalanes con las capturas de la madrugada. Aunque es dueño de otro barco llamado "Leyenda", el patrón mayor se encuentra también enrolado en este, que pertenece a su hermano. Y ayer precisamente faenó en compañía de los dos identificados. Los tres tripulantes descargaron así el pulpo y, mientras los dos supuestos responsables de la venta ilegal trasladaban el cefalópodo a tierra, Fernando Leyenda se marchó con la embarcación para amarrarla sin permanecer después más que unos minutos en el muelle. Así, su nombre aparece en el marco de la investigación como tripulante del barco a bordo del que se pescó el material decomisado, pero no como responsable del mismo.
Los investigadores comprobaron que los dos presuntos infractores llevaban parte de las capturas a la subasta y ocultaban tres capachos en un local ubicado en la parte posterior del edificio, donde los marineros guardan aparejos. Transcurridas un par de horas, los implicados cargaron el pulpo y el choco apartado en la furgoneta y salieron del muelle. A unos doscientos metros, en la Avenida Monterreal, los policías los interceptaban y los conducían de nuevo a la lonja para pesar el material y comprobar que carecía de documentación legal. Inicialmente apareció un albarán relativo a los 4,5 kilos de choco, aunque los agentes certificaron que no era oficial. Al parecer, los marineros habrían manifestado que se llevaban el pulpo para consumo propio y que habrían comprado el choco con el mismo fin, aunque ni ellos ni tampoco el responsable del pósito realizaron declaraciones al respecto.
El vehículo también resultó incautado al carecer de licencia para transportar alimentos frescos y no estar acondicionado para ello con cámaras frigoríficas. La Policía Local custodió a la grúa municipal que lo trasladó al cuartel de la Guardia Civil de Baiona, donde se encuentra depositado.