NELI PILLADO - BAIONA
Lo que pudo haber sido una tragedia, finalmente acabó en un susto. La bahía de Baiona registró ayer un accidente marítimo, en el que volcó una embarcación de pesca deportiva con dos hombres a bordo. Ambos salieron ilesos tras vivir probablemente los momentos más tensos de sus vidas al permanecer casi una hora a la deriva, aferrados a la quilla, hasta que otros dos barcos de marineros baioneses lograron rescatarlos.
El siniestro ocurría en torno a las nueve de la mañana, "al romper el día", según explicaban los protagonistas ya en el muelle. Un golpe de mar anegaba la "Famili", una lancha de 4,60 metros de eslora, en la que navegaban su propietario, Jorge Loureiro, y un amigo, Alejandro González, ambos vecinos de A Ramallosa. Habían salido de madrugada para practicar su gran afición, la pesca deportiva. Se encontraban en las proximidades de las rocas denominadas Os Carallóns tratando de capturar lubinas, cuando un golpe de mar anegaba la barca.
"La cantidad de agua era tal que averió el motor y la bomba de achique dejó de funcionar, así que el barco acabó volcando", señalaba Loureiro, ya tranquilo sobre uno de los pantalanes del puerto. Tuvieron suerte y el casco no llegó a hundirse, por lo que pudieron agarrarse a la quilla y esperar a que los rescatasen durante unos cincuenta minutos, hasta que se aproximó otra lancha, la "Ligera", cuyos tripulantes los subieron a bordo y trataron de remolcar el barco siniestrado. Pero la potencia no era suficiente y tuvo que intervenir la planeadora "Anchouza", en la que faenaban Alberto Pérez y Carmen Rouco, para conducirlos hasta el muelle, a donde llegaron pasadas las diez de la mañana con solo magulladuras por todo el cuerpo, causadas por los golpes contra el casco del barco durante la tensa espera por sus rescatadores.