NELI PILLADO - BAIONA
La cría de caballos salvajes en los montes de A Groba y O Galiñeiro desaparecerá en cinco años ante la obligatoriedad de colocar microchips a los animales para su identificación. Así lo aseguran los propietarios de équidos en estas sierras que acogen la mayor concentración de caballos de pura raza gallega de toda la comunidad, unos dos mil. La Consellería de Medio Rural dio carpetazo al conflicto que estuvo a punto de impedir la celebración de los curros el pasado verano y les comunicó recientemente que tendrán que implantar los dispositivos a los animales para evitar los reiterados daños que causa este ganado tanto en accidentes de tráfico como en propiedades privadas, en lugar de continuar con la identificación tradicional mediante marcas a fuego que ellos proponían. Su respuesta es rotunda. Se niegan a introducir los sistemas electrónicos a sus "burras" e incluso barajan suspender las "rapas" del próximo año.
Modesto Domínguez y Javier Álvarez, presidente y secretario –respectivamente– de la Asociación de Gandeiros de Cabalos do Monte da Serra da Groba, aseguraron ayer que la normativa europea les ampara y que la Xunta comete una incongruencia al obligarlos a inyectar los microchip a los equinos. Muestran la respuesta de la Comisión Europea a la eurodiputada del BNG Ana Miranda, que apunta al reglamento número 504/2008, que establece una excepción relativa a la identificación de los équidos que viven en condiciones salvajes o semisalvajes, en la que se indica que estos animales "únicamente deban identificarse de conformidad con las normas generales si se sacan de sus áreas o se domestican".
Para los caballistas, resulta "absurdo" aplicar el microchip, "cuando está demostrado que las marcas a fuego de cada propietario son mucho más eficaces, ya que pueden observarse a distancia". La identificación con sistemas electrónicos requiere de lectores que solo las fuerzas de seguridad poseen, por lo que estaría condicionada a la intervención de los agentes y a que los animales se mantuviesen quietos en los casos de invasión de fincas.