ANTONIO PINACHO - REDONDELA
El abandono en el que se encontraba el tramo del Camino de Santiago a su paso por Redondela llevó a un vecino de la localidad a iniciar un proyecto altruista para recuperar y oponer en valor la ruta jacobea en el municipio. Sin ayuda de las administraciones, solo con la colaboración de algún voluntario, se dedicó a señalizar y desbrozar el trazado, limpiar los desperdicios que se acumulaban en las márgenes y colocar papeleras de madera para que los peregrinos pudieran depositar la basura a lo largo de la ruta.
"Cuando comencé alguno pensó que era un loco o algo así, pero yo me muevo solo por solidaridad, con la intención de mejorar esta recurso turístico tan importante que tenemos y que se encuentra tan descuidado", asegura Juan Carlos Villaverde, el promotor de la iniciativa.
Este redondelano, empresario de profesión, decidió a principios de año dar un giro a su vida y destinar la mayor parte de su tiempo a caminar por la ruta jacobea para conocer su situación y tratar de mejorar los aspectos que considera descuidados a su paso por su municipio natal. "La idea es potenciar la zona para dar a conocer lo que tenemos, porque este punto del trazado es el más bonito del camino portugués, con unas vistas a la ría espectaculares, pero al mismo tiempo es el gran desconocido. La gente cuando llega y contempla el paisaje se queda alucinada de la maravilla que tenemos y de la que apenas habían oído hablar", señala.
Además de desbrozar la maleza –"siempre de forma manual", puntualiza–, en los últimos meses ha construido una pequeña área de descanso rudimentaria para dar cobijo a los peregrinos, provista con dos mesas, bancos y una carpa que los protege del sol y la lluvia. "Me gusta ser hospitalario y facilitar las cosas para hacer más llevadera la ruta", justifica Juan Carlos. Este lugar también le sirve para compartir experiencias con los caminantes, ofrecerles información y recomendaciones sobre el trazado e incluso de refugio cuando decide pasar la noche en plena ruta. "Llegué a permanecer durante cuarenta días en este lugar", comenta.
"Milladoiros"
Además también realizó una serie de torres de piedra a lo largo del trazado e incluso en la cima del monte Outeiro Grande para llamar la atención de los caminantes y animarles a ascender a la cima para contemplar la espectacular panorámica de la ría de Vigo y de toda la comarca. Estos "milladoiros" generaron cierto desconcierto entre los vecinos del lugar, puesto que en sus inmediaciones se encontró una pequeña estatuilla del dios egipcio Anubis, junto a una figura que simboliza la maternidad, que fue interpretado como un altar para ofrendas a la fertilidad, algo que después quedó descartado.
También realiza un homenaje al peregrino con una valla de conchas de vieira, en las que los peregrinos pueden escribir su nombre o los mensajes que deseen,
Pero su proyecto solidario no acaba aquí. Su idea es crear un museo del peregrino al aire libre en la falda del monte, participativo y con total respeto al medio natural, cuyo contenido consiga sorprender al visitante. Y seguro que lo logra.