D. VÁZQUEZ - BAIONA
Efectivos de Salvamento Marítimo y el helicóptero Pesca I de la Xunta recuperaron ayer en Cabo Silleiro, a primera hora de la tarde, el cadáver de Ángel F. T., de 40 años y vecino de la parroquia viguesa de Cabral, desaparecido mientras pescaba en la zona de rocas que se extiende al pie del faro baionés. Una caída provocada por un golpe de mar podría ser la causa más probable del accidente.
Un amigo de la víctima fue quien, en torno a la una del mediodía, dio el aviso de su desaparición al servicio de emergencias 112, al que informó de que Ángel F. T. había salido a pescar con su caña a la zona a primera hora de la mañana. El fallecido había quedado de reunirse con su mujer y, ante su tardanza, algunos de sus amigos se movilizaron para buscarlo.
Uno de ellos localizó su vehículo estacionado en el arcén de la carretera de A Guarda (PO-552) en las inmediaciones de Cabo Silleiro. Al parecer le dejó una nota pero ante la falta de noticias sobre su paradero contactó con el 112 para denunciar su desaparición.
A partir de las 13.15 horas, se puso en marcha un dispositivo de búsqueda por tierra y mar que movilizó a efectivos de Salvamento Marítimo, Guardia Civil y el Grumir del Val Miñor, a los que más tarde se sumó el helicóptero Pesca I.
Fue finalmente desde el helicóptero como se localizó, flotando en el agua a escasos metros del litoral, el cuerpo ya sin vida del pescador. Eran ya las tres de la tarde y los peores presagios se habían cumplido. Varios amigos y algún familiar de la víctima siguieron de cerca, conmocionados, las operaciones de búsqueda de Ángel con un nudo en el estómago y en la garganta hasta que el hallazgo del cuerpo puso fin a sus esperanzas.
Tras su rescate del agua, el cadáver fue recogido por la embarcación de Salvamento Salvamar Mirach, que llevó a cabo su traslado hasta el puerto de Baiona, donde esperaba una lancha de la Guardia Civil. Un médico que viajaba a bordo fue el encargado de certificar la defunción del hombre.
Zona peligrosa
El amplio despliegue de medios empleados para la búsqueda y posterior rescate de la víctima llamaron la atención de un buen número de vecinos y conductores que pasaban por la zona y que siguieron la operación incluso con prismáticos.
Todos los residentes de la zona coincidieron en señalar la peligrosidad de esta zona de la costa, donde el mar ya se ha cobrado la vida de numerosas personas, algunas de ellas pescadores aficionados como Ángel. Sin ir más lejos, el pasado 25 de mayo se encontró en el mismo entorno el cadáver de un hombre de mediana edad.