I.L.M. - REDONDELA
La huerta de Constante Domínguez, situada en el barrio de Os Valos (Saxamonde), es bien conocida por dar frutos de gran tamaño: calabazas de más de cien kilos, girasoles de hasta cuatro metros y pepinos de talla XXL le han hecho famoso entre sus vecinos y más allá. Este año, ha logrado una extraordinaria cosecha de tomates.
"Aparte de que moitos pesan máis dun kilo, salen tantos da planta que entre toda a familia non os damos comido", dice Constante, que muestra junto a su nieta uno de los ejemplares.
Asegura que nunca utilizó productos químicos que alteren las propiedades naturales del fruto y que es la "boa terriña" la que explica el desarrollo de sus plantas. Por supuesto, también influye "a semente que é tamén da casa" y –haciendo honor a su nombre– la constancia a la hora de cuidar la huerta.
"Polas mañáns, eu rego tranquilamente e quito toda a mala herba", dice el agricultor de Os Valos. Ése es el secreto, asegura.
Constante enviudó recientemente y por ello "non estiven de humor para a horta". Pero sus tomates no dejan de crecer "e iso que o tempo non axudou", dice.