D. VÁZQUEZ - BAIONA
"No tengo méritos. Si me honran, será porque me quieren". El párroco don Moisés mostraba así hace varias semanas su sorpresa y también su agradecimiento a los feligreses que propusieron al concello su nombramiento como hijo adoptivo de la localidad, una distinción que ayer volvió a gratificarles "de todo corazón" durante el acto de entrega del diploma que le acredita como tal, tras 45 años dedicado a la parroquia de Santa María de Baiona.
Familiares, amigos, autoridades civiles y eclesiásticas arroparon al sacerdote en el acto, que tuvo lugar en el salón municipal de plenos ante unas doscientas personas. Emocionado, don Moisés hizo un breve repaso a su biografía, ligada desde la infancia a Baiona, tras recibir de manos del alcalde, Jesús Vázquez Almuiña, el diploma de hijo adoptivo y un libro con fotografías de la entrega, el 12 de octubre de 1990, de la Cruz de Evangelización de América, celebrada en Baiona con motivo del quinto centenario del Descubrimiento.
Tras el acto oficial, la Plaza del Concello acogió un breve concierto a cargo de la Banda de Música Municipal de Baiona. Después, se descubrió una placa conmemorativa en la casa parroquial y se celebró una misa solemne que dio paso más a una cena homenaje con la que los feligreses quisieron agasajar a su guía espiritual.
Moisés Vilas Hermida nació en Nigrán hace 85 años y tiene a sus espaldas sesenta de sacerdocio. Llegó a Baiona como cura-ecónomo tras tres años como párroco en A Cañiza y 12 como director espiritual y profesor en los seminarios de Vigo y Tui. Entonces estaba al frente de la parroquia Enrique Pequeño, a quien reemplazó en 1985.
Don Moisés ha destacado por su defensa del patrimonio histórico-artístico del municipio, puesto que fue uno de los principales impulsores de la restauración de la ex colegiata, de las obras de remodelación de Santa Liberata y de la construcción de la casa parroquial, que desde ayer luce una placa conmemorativa con su nombre.
Además de su labor pastoral, el alcalde, en su discurso, destacó su implicación social en la localidad y su "vocación de ayuda" a los demás. Testimonio de ello dan las familias a las que prestó su apoyo ante distintos organismos e instituciones, las personas que pudieron escuchar de su voz las cartas que recibían de sus familiares emigrados y los que vieron resueltos conflictos vecinales gracias a su intermediación a lo largo de estos años.