GABINO PORTO - PORRIÑO
Las familias afectadas por las obras de descontaminación de lindano en Torneiros hace una década pidieron ayer una valoración mejor de los pisos en los que todavía residen, el bloque 23 ubicado en la zona contaminada.
Hace diez años, la Xunta realizó en la zona un trabajo de descontaminación de la tierra llena de restos de lindano, un plaguicida prohibido en 1992 en todas sus formulaciones y usos por ser dañino para la salud humana y el medio ambiente, y que durante años se fabricó en la localidad. Los vecinos protestaron entonces porque las obras dañaron su edificio y el Concello, de acuerdo con la Xunta se comprometió a su realojo, un proceso que se inició el año pasado.
El realojo aprobado consistía en entregar la vivienda actual, de unos 56 metros cuadrados, valorado por el precio máximo de venta y aceptar una vivienda de 83 metros en un nuevo edificio pagando una diferencia que saldría en unos 35.000 euros.
Ahora la comunidad denuncia que la Xunta valora los pisos por debajo del precio máximo de venta y culpan de ello al anterior alcalde, Raúl Francés, que pacto con el Instituto Galego de Vivenda e Solo la entrega de tres pisos al ayuntamiento por el diez por ciento de aprovechamiento lucrativo en el nuevo edificio sin respetar los compromisos en los que, según Manuel Vázquez, administrador de la comunidad de propietarios, esos pisos se destinaban a compensar la pérdida de valor de los inmuebles del edificio afectado.
Los vecinos deberían dejar los pisos mañana lunes, pero tras mediar el actual alcalde Nelson Santos, consiguieron una prórroga hasta el día 24 para consultar a su abogado.