EVA GONZÁLEZ - O ROSAL
La obra del parque empresarial de A Guarda-O Rosal, de 272.890 metros cuadrados de superficie, se aplaza a "tiempos mejores", una semana después de que la Xunta de Galicia renunciase a construir el polígono industrial de Tomiño, de 493.000 metros cuadrados, también en la comarca del Baixo Miño.
El delegado territorial de la Xunta en Pontevedra, José Manuel Cores Tourís, confirmó ayer que no se realizará el parque A Guarda-O Rosal mientras "no se hayan vendido las parcelas de otros parques construidos en Galicia". En estos momentos –dijo– "hay un agujero de 80 millones de euros de herencia del gobierno bipartito que preveía ventas de parcelas que no llegaron a realizarse".
El parque empresarial previsto en terrenos del barrio de A Gándara (A Guarda) y de O Viso (O Rosal), obra dependiente de la sociedad Suelo Empresarial del Atlántico, S. L. (cuyo 85% pertenece a la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales y el 15% al Instituto Galego da Vivenda e Solo de la Xunta), estaba previsto desde hace años para una superficie de 272.890 metros cuadrados y ya se habían adquirido el 30% de los terrenos, como ayer confirmó el alcalde de O Rosal, Jesús María Fernández Portela.
"Más del 50% de la superficie es monte, el resto es de labradío", informó ayer el regidor, sobre la situación de los terrenos.
Por su parte, el delegado territorial Cores Tourís puntualizó que, de todas maneras "se sigue trabajando administrativamente en ello, pero a ritmo bajo, pues las empresas no están demandando suelo en esta época de recesión", recalcó.
El proyecto del parque empresarial de A Guarda-O Rosal, se gestó basándose en la demanda existente y urgente formulada principalmente por empresarios de A Guarda que deseaban ampliar sus instalaciones y se encontraban sin espacio suficiente para el desarrolló que pretendían.
De hecho, hubo un listado provisional de industriales interesados en asentarse en el futuro parque.
En el caso del polígono industrial de Tomiño, los propietarios de los terrenos ya habían recibido las cartas de expropiación y estaban de acuerdo con las cantidades, por lo que muchos de ellos talaron árboles de sus fincas y otros, que las tenían cultivadas, las abandonaron a monte a la espera de su utilización industrial. Por este motivo están decididos a reclamar ante la Administración requiriéndole compensación por "daños y perjuicios".
El Instituto Galego da Vivenda e Solo, que acordó desistir del expediente de expropiación, alegó en su resolución de fecha 8 de junio que ya no existen los motivos de interés público en que se basó el proyecto y deja abierta la posibilidad de retomar su ejecución, pero por fases y "en circunstancias más oportunas".