D. VÁZQUEZ - BAIONA
Baiona sueña con un archivo a la altura de su pasado histórico, un lugar adecuado donde custodiar los documentos que han sobrevivido al paso del tiempo desde los siglos XV o XVI. Entre otras posibilidades, el Concello fijó su mirada en el antiguo hospital de Sancti Spiritus, que ya alberga la biblioteca municipal, y el pasado octubre convocó un concurso de ideas para remodelarlo al que se presentaron 21 proyectos arquitectónicos.
Juan Elvira y Clara Murado son los autores de "Concéntrica", la propuesta elegida por el jurado del certamen y que podría llevarse a cabo siempre que el Ayuntamiento consiga financiación, una tarea que el alcalde reconoce "difícil en estos momentos de crisis económica", pero que la administración local intentará "porque es importante defender y luchar por este tipo de proyectos", apunta Vázquez Almuiña.
Con "operaciones muy sencillas y sin desvirtuar la estructura del edificio", los arquitectos Elvira y Murado, con estudio en Madrid, proponen la apertura de un gran vestíbulo central en la entrada del edificio.
Este espacio abierto divide la planta baja en una zona de recepción, donde se ubicarían también el archivo histórico y las oficinas, y en otra zona de biblioteca en torno a un patio interior, que el proyecto convierte en "corazón" de las instalaciones.
Clara Murado explica que este patio "es un espacio muy singular que estaba al margen del resto, y creímos que debíamos darle más protagonismo". Así, según el proyecto, "sería accesible desde cualquier parte del edificio", apuntó la joven arquitecta.
Desde él unas escaleras permitirían acceder a la planta superior, donde los arquitectos ubican una gran sala de lectura, que Juan Elvira define como "un gran cofre de madera". Todas las paredes, el suelo y los techos se recubren con este material "que ofrece una luz cálida y crea un ambiente confortable y adecuado para la lectura".
Esta gran "arca" se estructuraría en anillos alrededor del patio: el primero pensado como sala general de consulta y lectura, en el que se propone también la ubicación de puestos informáticos, y otro alrededor de éste en el que se ubicarían puestos de estudio cerrados y más pequeños.
Pero el proyecto ganador del concurso no sólo se detiene en el diseño interior, que contempla la eliminación de barreras arquitectónicas para hacerlo más accesible, sino que encuentra en los jardines exteriores, hoy desaprovechados, una oportunidad de habilitar una zona de lectura de verano, que también podría ser empleada para pequeños conciertos al aire libre.
Innovación al servicio de la cultura y la historia, eso es lo que, en definitiva, plantea este proyecto, por el que sus autores han recibido 8.000 euros. El premio, sin embargo, para ellos, es que "algún día llegue a realizarse".