ANTONIO PINACHO - REDONDELA
El estado de deterioro que presenta la capilla de la playa de Cesantes, con varias de sus cristaleras destrozadas como consecuencia de actos vandálicos, ha generado quejas entre los vecinos de la parroquia, que reclaman a los responsables municipales que se incremente la vigilancia policial con patrullas por la zona, sobre todo los fines de semana.
El portavoz de la comisión de las Festas do Carme de Cesantes, Leonardo Cabaleiro, destaca el ensañamiento con las lunas de la capilla durante las noches de botellón. "Son cristales blindados, pero los chavales los revientan con piedras y palos, porque se nota tienen varios impactos", lamenta.
El colectivo vecinal planteó la instalación de cámaras de vigilancia para persuadir a los vándalos, aunque la medida se descartó por la falta de recursos económicos. "Además algunos podrían considerar que las cámaras son una provocación y destrozarlas, por lo que finalmente se abandonó esta propuesta", indica Cabaleiro.
También se instalaron cadenas para evitar el acceso con los coches hasta este lugar, pero rompieron los candados. "No se respeta nada, campan a sus anchas puesto que es una zona poco frecuentada por las noches y con escasa vigilancia". Para solucionar este problema reclaman que se incrementen las rondas policiales por este lugar.
Por otra parte, desde la comisión de las Festas do Carme también reclaman a los responsables municipales que retomen las gestiones para que se vuelva a construir el pantalán en la playa, puesto que daba un servicio importante a los marineros y otros usuarios de la zona.