ANTONIO PINACHO - REDONDELA
"Me salté una señal de stop y un semáforo en rojo porque no me dio tiempo a frenar con la bicicleta, así que me quitaron dos puntos", reconocía ayer Javier Álvarez, un alumno de 9 años del colegio Outeiro das Penas de Cesantes. El patio del centro se transformó durante esta semana en un circuito de educación vial en el que agentes de la Guardia Civil y de la Policía Local enseñan a los niños las reglas básicas de circulación. Y como sucede en la vida real, las infracciones también se sancionan con la retirada de puntos, en este caso virtuales puesto que carecen de carné. Cuando llegan a los seis, el ciclista o patinador debe retirarse del circuito unos minutos como castigo.
"Este tipo de iniciativas son muy útiles para los niños porque se conciencian de una forma divertida de la importancia de respetar las normas y aprenden unos conocimientos básicos que les servirán para un futuro", indica el oficial de la Policía Local de Redondela, Obdulio Iglesias, mientras controla la circulación en el circuito. "Muchos después se fijan en la forma de circular los adultos y se van habituando a las señales y las normas de circulación, que es de lo que se trata", apunta.
La actividad no se limita al circuito, sino que también incluyen conferencias, audiovisuales, juegos informáticos sobre las señales de tráfico o la exhibición de vehículos patrulla tanto de la Guardia Civil como de la Policía. "Queremos que sea una iniciativa útil para los niños, pero también para sus padres, que están invitados a participar en varias actividades", explica el coordinador del curso, Emilio Álvarez.
Los niños disfrutaron durante toda la mañana de la pista con sus bicicletas y patines. "Ya sabía muchas de las señales, pero también aprendí otras, además de señalizar los giros. Es muy divertido, mucho mejor que estar en clase", confesaba Adrián Bastos, de 9 años, tras circular con la bicicleta. Su compañera de clase, María Couñago, llevó un patín. "No traje el casco porque no tengo, así que para circular tengo que esperar a que me lo preste algún amigo", decía.
A pesar de las explicaciones sobre el significado de las señales, más de uno no las respetaba por la falta de costumbre. "Me salté tres stops pero el policía sólo me vio dos veces, por lo que sólo me quitó cuatro puntos", comenta María Bastos, de 9 años, aunque justifica sus infracciones: "No podía parar porque la bici era grande y no llegaba bien a poner los pies en el suelo".
Los pequeños también tuvieron la oportunidad de subir a los coches patrulla y la moto de la Guardia Civil, incluso hacer sonar sus sirenas.