ANTONIO PINACHO - REDONDELA
La Sociedade Labrego Cultural de Reboreda inauguró ayer su sede tras las obras de reforma ejecutadas durante el pasado año, en las que se amplió la superficie útil del inmueble con una nueva distribución y se mejoró la accesibilidad mediante la instalación de un ascensor.
El acto contó con la presencia del teniente de alcalde, Carlos Pazos (BNG) y el concejal del PSOE Eduardo Reguera, en representación del Concello, y de la portavoz del PP y diputada provincial, Francisca Canal, entre otros invitados. Recorrieron las renovadas instalaciones en las que se invirtieron 350.000 euros aportados por la Comunidad de Montes, el Concello y la Diputación. Además se contó con la colaboración de la asociación de vecinos de la parroquia.
La actuación permitió dotar al edificio de una nueva planta con el aprovechamiento del bajo cubierta, en el que se ubica una biblioteca y diversas oficinas tanto para la directiva, como para otros colectivos de la parroquia como la asociación de vecinos, comisión de fiestas, comunidad de montes, comisión de aguas y sociedad de caza.
La primera planta se destinó a un auditorio con una capacidad para 300 personas, que además cuenta con un palco desmontable. Esta sala se dedicará a conferencias y actuaciones de teatro, música y baile, además de las distintas actividades que organiza la sociedad, como bailes de salón, gimnasia de mantenimiento y ensayos del grupo folclórico, entre otras.
La cafetería, que se situaba en el primer piso, ahora se trasladó a la planta baja, con acceso directo desde el exterior, y también se completó con una sala de juegos y un reservado.
Por último, en el sótano se ubica el aula de informática, que dispone de ocho ordenadores para la realización de cursos.
Además se aprovechó la reforma para la eliminación de barreras arquitectónicas y adaptar los accesos e instalaciones para las personas discapacitadas mediante un ascensor que comunica las tres plantas. Este es uno de los aspectos más llamativos de la reforma, puesto que se sitúa en el exterior del edificio y rodeado de una escalera de cristal, rompiendo con la estética original del inmueble edificado en 1934.