V.PALLEIRO/ G.PORTO - PORRIÑO
Se quedaron sin poder lanzar los granos de arroz. Los simpatizantes del ex gobierno nacionalista que aguardaron a la salida de la sala de sesiones a los miembros del nuevo gobierno no pudieron lanzar el arroz con el que pretendían criticar el "matrimonio de conveniencia" que, según consideran, forma el nuevo equipo de Nelson Santos.
Abucheos, gritos en el exterior, banderas republicanas y calificativos como "vendidos" o frases como "Raúl Francés vale máis que vós os tres" mostraron la contrariedad de parte de los vecinos que se acercaron al ayuntamiento para seguir el debate de la moción de censura.
Menos de medio centenar de porriñeses tuvieron la oportunidad de seguir el pleno desde el interior de la sala, más de 300 personas tuvieron que conformarse con ver el traspaso de poder desde las cuatro pantallas de plasma instaladas en el exterior. Atentos a todo lo que ocurría dentro, desde fuera vociferaron pidiendo a los concejales que hablasen más alto para poder escucharles desde la calle.
En apoyo al gobierno saliente acudieron varios miembros del BNG autonómico y nacional, entre ellos Carlos Aymerich, Carme Adán y Olaia Fernández Davila.
La Mesa de Edad estuvo presidida por la edil más joven, la nacionalista Miriam Martínez, y por el de mayor edad, Marcelino Coto, de Independientes de Porriño. Los distintos grupos políticos mantuvieron su colocación habitual, PP y BNG en un lateral y, en frente, PSOE, CxP y IdeP.
La sesión comenzó con cuatro llamadas al orden por parte de los miembros del BNG puntualizando que para ellos la moción se trataba de "un acto nulo" por haber sido presentada por una notaria en el Registro Municipal y sin la presencia de ningún edil; asimismo, se mostraron disconformes con el reparto de tiempos establecido por no poder cerrar el turno de intervenciones el portavoz del BNG, siendo la fuerza más votada.
A pesar de que el tono dominante durante la sesión fue templado dentro de la sala, se vivieron algunos enfrentamientos verbales entre los espectadores. Lo más significativo fue la llamada de atención a una asistente que llamó "vendidos", en reiteradas ocasiones, a los ediles que presentaron la moción y, finalmente, ésta decidió salir voluntariamente. En otra disputa entre asistentes que se intercambiaron insultos, incluso tuvo que mediar la Policía Local.
Durante la intervención del ahora alcalde, Nelson Santos, hubo aplausos de sus simpatizantes a las críticas que hizo al gobierno de Raúl Francés pero también se escucharon preguntas como "decídelle ó pobo canto cobrastes".
Fue un debate que, en general, transcurrió sin incidentes y respetando los turnos de palabra de los seis portavoces municipales. Casi a las dos de la tarde, Porriño tenía nuevo alcalde.
La votación se realizó a mano alzada y una vez hecho el recuento, Nelson Santos tomó el bastón de mando. Por su parte, Francés saludó al público y bajó de la tribuna rápidamente. Tras besar a su mujer, recibió abrazos y muestras de apoyo de varios simpatizantes en la sala y también en la calle.
Por su parte, los miembros del nuevo gobierno se saludaron entre sí y en lugar de salir permanecieron en el ayuntamiento.