N. PILLADO - NIGRÁN
El malestar por el conflicto laboral de la piscina mancomunada de A Ramallosa aumenta entre sus usuarios y abonados después de diez días de paro en tres meses. Ante la huelga indefinida que los trabajadores inician mañana mismo –al igual que sus compañeros en Redondela y A Guarda–, los afectados han decidido mostrar públicamente su indignación a través de un escrito respaldado por trescientas firmas. Diez de ellos lo presentaron ayer en el registro municipal del Concello de Nigrán, cuyo alcalde, Efrén Juanes, preside este año la Mancomunidade do Val Miñor, organismo responsable de las instalaciones deportivas. Esperan que el regidor tome medidas en el asunto antes de una semana. De lo contrario, amenazan con manifestarse en la calle.
El texto exige a la concesionaria de la piscina, Serviocio, que descuente en sus próximas facturas a los abonados las tarifas correspondientes a los diez días que la instalación permaneció cerrada y que no cobre en próximos paros de los empleados.
Los afectados apoyan a los trabajadores de la piscina. "Creemos que sus reivindicaciones son justas y acordes con la realidad económica del momento", asegura José Manuel Varela, portavoz de los usuarios y abonados, quien indica que esto no quiere decir que la Mancomunidad y la empresa no deban garantizar unos servicios mínimos "para las personas que acuden por prescripción médica".
En todo caso, cientos de miñoranos que utilizan la instalación denuncian "el uso abusivo y el afán recaudatorio de la empresa". En este sentido, recuerdan que la concesionaria eliminó actividades "tan necesarias" como la gimnasia de mantenimiento para mayores o el aeróbic, e incluso las clases de full-contact, baile, entre otras, "con el fin de disponer de más espacio para acoger a más gente y recaudar más dinero". En este sentido, se quejan del exceso de aforo que se produce en ocasiones en la piscina y el gimnasio. que se encuentran deteriorados y con goteras.