N.P. - BAIONA
El concurso de ideas para recuperar el edificio del antiguo hospital Sancti Spiritus de Baiona ha sido un éxito. Un total de veintiuna ofertas compiten por convertirse en el proyecto definitivo que repare el deterioro del inmueble considerado bien de interés cultural y lo convierta en el archivo histórico municipal, además de ofrecer más espacio a la biblioteca ante su incremento de usuarios y servicios.
El jurado –formado por el director xeral de Urbanismo, técnicos del Concello y de la Xunta, representantes de todos los grupos políticos y de colectivos vecinales– se reunirá el martes para abrir los sobres. A partir de ahí tendrá dos meses para seleccionar uno de los proyectos. Para ello, deberá tener en cuanta la calidad arquitectónica, la protección del patrimonio cultural, la adecuación funcional, la racionalidad constructiva y la viabilidad técnica y económica.
En abril se conocerá la idea ganadora que proporcionará 8.000 euros a su titular, según las reglas del concurso convocado el pasado octubre.
El inmueble histórico, construido en el siglo XVI, supera los 1.200 metros cuadrados distribuidos en planta baja y piso, a los que se unen patio interior y jardín. Ambos espacios al aire libre podrían convertirse en áreas de recreo para todos los vecinos y visitantes, según las previsiones iniciales del gobierno municipal. Así, el alcalde, Jesús Vázquez Almuiña manifestó ayer su satisfacción por interés que ha despertado el concurso para rehabilitar este edificio que se convertirá "en un nuevo espacio para disfrutar de actividades sociales y culturales, de forma similar al de la antigua Casa Carbajal, que en los próximos meses acogerá el Museo de la Navegación".
El hospital Sancti Spiritus fue construido para dar cobijo a los peregrinos que transitaban por el Camino Portugués de la Costa en dirección a Compostela y posteriormente, en 1779, fue reedificado por orden del obispo Juan García Benito, que le dio el nombre de Santo Hospital de la Caridad y que llegó a cobijar a más de 500 enfermos. Del cuidado de los convalecientes se encargaron las Hermanas Franciscanas hasta 1995, al igual que de la guardería infantil, que funcionó hasta el año pasado.