EVA GONZÁLEZ - TUI
Vecinos del antiguo barrio de San Bartolomé protestan rotundamente por el resultado de las obras que está ejecutando el Xacobeo, sobre el proyecto redactado por la Dirección Xeral de Patrimonio.
Un grupo de ellos pidió voz al finalizar el pleno municipal del pasado jueves, describiendo que el firme que se está colocando, de “cachotes” y “seixos”, es intransitable para el vecindario, especialmente para personas discapacitadas que utilizan sillas de ruedas y, por supuesto, para cualquier tipo de vehículo. A esa queja añadieron que en la obra, quizás por descoordinación entre Administraciones, no se ha contemplado la instalación de canalizaciones para el soterrado del cableado eléctrico que afea enormemente el entorno de esta zona del barrio, tampoco se ha instalado tubería para la recogida de aguas pluviales y no se ha conectado la red de alcantarillado con viviendas.
“Por esta calle no puede pasar una ambulancia, ni una silla de inválidos. Sabemos como era el camino antes de las obras de saneamiento que se hicieron hace años, y el empedrado no era el que se está colocando. Hay fotos que lo constatan. No sabemos dónde han ido a parar las piedras que tenía nuestra calle”, dijo uno de los vecinos, añadiendo otra vecina que por el estado del suelo se cayeron personas.
El alcalde Antonio F. Fernández Rocha, informó a los asistentes que ya había ordenado paralizar las obras y que el Concello presentará un modificado del proyecto a Patrimonio, esperando que lo informe favorablemente. Describió la visita realizada sobre el terreno y explicó que “Patrimonio dice que es así como estaba el camino y es así como debe quedar. La alternativa es que sea de tierra”. A pesar de esa respuesta, tratará de que se apruebe el modificado, proponiendo un firme diferente.
La calle de los tropezones
Sobre el terreno, dejando atrás la hermosa iglesia de San Bartolomé (siglos XI y XII), comienza esta calle que está indicada con una concha de vieira de cerámica y con cartel informativo, como “camino de Santiago”. A pocos metros se observa el inicio de la obra. Para que el peatón se sienta algo seguro, debe seguir el “pasillo” hecho con piedras de mayor tamaño y que discurre por el medio. Si intenta caminar por los lados, los tobillos se tuercen y, si no se lleva zapato plano, los tacones se introducen entre las rendijas y es imposible avanzar. Las agudas protuberancias de las piedras hacen casi intransitable el vial para los vehículos.