ANTONIO PINACHO - REDONDELA
El concejal de Mercados y Ferias de Redondela, Manuel Iglesias Carrera, admitió ayer la proliferación en los últimos meses de puestos de venta ilegales en el mercadillo ante el escaso control por parte de la Policía Local, una situación que justifica por la carencia de efectivos debido al personal de baja.
"Reconozco que los vendedores que disponen sus licencias en regla tienen razón en sus quejas; soy consciente del problema y trabajo para solucionarlo", explica Iglesias Carrera. El concejal mantendrá una reunión con el responsable de la Policía Local para conocer la disponibilidad de personal para ejercer una labor de control de los ambulantes, y no descarta la contratación de un servicio privado de vigilancia durante los dos días de feria cada mes.
"La única forma de acabar con este problema es requerir a los vendedores la tarjeta de registro de comerciantes [que expide la Xunta] y el recibo que demuestre que están al día en las tasas municipales", apunta Iglesias Carrera, que admite que este trabajo "es imposible" de realizar sólo con dos agentes, que además tienen que dirigir el tráfico. Ante esta situación, el edil baraja la opción de encargar a una empresa privada el control y seguridad de la feria.
Un grupo de vendedores del mercadillo trasladaron ayer sus quejas al concejal durante una reunión mantenida por la tarde en el Concello. Los afectados denuncian la competencia desleal que ejercen los ambulantes ilegales, un problema que les provoca importantes pérdidas económicas y que atribuyen a la falta de control por parte de las autoridades municipales.
Los feriantes aseguran que la mitad de los 300 vendedores que acuden a la feria carecen de la documentación necesaria para ejercer este tipo de actividad, sin que desde el Concello se realice ningún tipo de vigilancia, una situación que genera gran malestar en el colectivo.
No es la primera vez que los ambulantes denuncian esta situación, puesto que en julio de 2008 un vendedor de Cesantes, Francisco Romero Alvite, presentó un escrito en el Ayuntamiento por el que solicitaba que los responsables municipales obligasen a los ambulantes a mostrar en sus puestos las tarjetas del Registro de Comerciantes de la Xunta, y se procediese a inspeccionar y a sancionar a los que no cumpliesen con esta norma.
También en marzo del pasado año una vendedora de Chapela, Purificación San Martín, expresó al edil de Ferias y Mercados sus quejas por la competencia desleal que ejercen los ambulantes ilegales.
Asimismo el concejal del Partido Galeguista, Alejandro Bastos, ha criticado en diversas ocasiones la falta de control de la feria redondelana.