ANTONIO PINACHO - REDONDELA
La cofradía de pescadores "San Juan" de Redondela realizó un balance positivo de la campaña informativa realizada a lo largo del pasado año para concienciar a los ciudadanos sobre el grave perjuicio que causan en los bancos marisqueros la actividad de los furtivos.
El patrón mayor del pósito, Clemente Bastos, explica que se trató de una iniciativa pionera en esta zona que, aunque no ha conseguido acabar con el problema, "al menos se consiguió reducir el número de ilegales, sobre todo entre los bañistas en la temporada de verano y los turistas que acuden a disfrutar de las playas".
La campaña consistió en la edición de 10.000 folletos con el lema "Vele pola súa saúde, respecte o traballo das mariscadoras", y la instalación de doce carteles –en gallego como en inglés– que se colocaron en los principales arenales en los que se prohíbe el marisqueo sin licencia.
"Nunca habíamos realizado una campaña para explicar a los usuarios de las playas las razones de la prohibición de mariscar y creo que ha servido para que la gente se conciencie del problema. Nunca se acabará con el furtivismo, pero con la información se ha minimizado su incidencia en el litoral redondelano", apunta Bastos.
Los folletos editados por el colectivo de pescadores y mariscadores informan sobre la normativa vigente europea, que obliga a que todos los moluscos extraídos del mar tienen que ser sometidos a un proceso de depuración antes de llegar al mercado para evitar riesgos para la salud. Respecto a este asunto, se advierte de que las playas del interior de la ría están clasificadas por su calidad microbiológica como "zona B", lo que supone una concentración de entre 300 y 6.000 coliformes fecales por cada 100 gramos de carne de almejas y berberechos. Ante esta situación, se recomienda consumir sólo el marisco comprado en los establecimientos comerciales y que posean etiquetas identificativas que garanticen su control sanitario.
Por otra parte, la cofradía también renovó durante el pasado ejercicio el mobiliario de sus oficinas –archivadores, mesas y sillas– con una subvención de la Diputación. En total, el organismo provincial aportó 5.181 euros para las dos iniciativas.