EVA GONZÁLEZ - A GUARDA
El temporal y mal estado del mar están causando grandes perjuicios a la flota de bajura y percebeiros de la Confraría de Pescadores de A Guarda, pues les impide salir a faenar y sólo han podido trabajar 27 jornadas en los últimos 44 días.
El patrón de la Confraría, Francisco Pérez, valoró ayer que "no hemos tenido un invierno tan malo como este desde los años 2000 y 2001. Nos causa miles de euros de pérdida, al no poder salir de puerto para faenar". Las embarcaciones se resguardan en el puerto de Baiona.
Las familias están viviendo de sus ahorros, pues la alternativa a la que se recurría cuando no era posible trabajar en el mar, era la captura de lamprea. Sin embargo en esta campaña no sale rentable hacerlo pues, según explica Francisco Pérez "debido a la gran cantidad de agua que lleva el río Miño, las capturas son pocas y no compensan el gasto de gasoil". Esta situación está afectando a los casi 100 pescadores de las 48 embarcaciones de la Confraría guardesa que están paradas, precisa el patrón.
"Este mal tiempo es la ruina de los pescadores", valora el secretario de la Confraría, Rodrigo Pacheco. Precisa que el 23 de diciembre de 2009 fue el último día del año que pescaron.
Pudieron reanudar la actividad el día 4 de enero y trabajaron hasta el día 11. El temporal les obligó a resguardarse en el puerto de Baiona desde el día 12 al 17 de enero, precisamente "cuando estaban pescando con buenos resultados", comenta.
De hecho, debido a que hay más oferta, el precio del pulpo ha bajado en una media de 50 céntimos por kilo, en los diferentes tamaños. Pone como ejemplo que el pasado 11 de enero, último día de venta en la lonja, pudieron venderse hasta 3.000 kilos de pulpo. "El invierno está siendo muy duro para la pesca y para puertos como el de A Guarda donde, nada más salir, los pescadores se encuentran con el temporal, como ocurre en la peligrosa Costa da Morte" , compara el secretario, Rodrigo Pacheco.
Las percebeiras y percebeiros de la Confraría guardesa son el otro colectivo de afectados. Desde el pasado mes de noviembre, en que comenzó a pescar por primera vez un grupo de jóvenes, apenas pudieron trabajar pues las olas se lo han impedido.