D. VÁZQUEZ - GONDOMAR
Por segunda vez en los últimos dos meses, la fuerza de la lluvia provocó ayer por la mañana el desbordamiento del río Miñor a su paso por Gondomar. La crecida volvió a producirse en el entorno del Centro de Desarrollo Local (CDL), que se encuentra situado junto a la ribera en pleno casco urbano del municipio. Otros puntos del curso fluvial también se vieron afectados por la crecida, si bien el agua causó daños en fincas agrícolas y zonas verdes, pero no en las viviendas situadas en las proximidades del cauce.
Únicamente tres vehículos, que se encontraban en el interior del CDL en el momento en que se produjo la riada, tuvieron que ser retirados del agua por una grúa, que se acercó a la zona a media mañana para remolcarlos hasta una zona alta más segura.
A pesar de la rapidez con la que el agua se extendió por el entorno del río, no resultó necesario cortar ninguna calle del casco urbano al tráfico por inundaciones, puesto que todas ellas se encuentran en una cota más alta a la del río.
Hasta primeras horas de la tarde, el nivel del agua no permitió la entrada al recinto del CDL, donde se ubican varios edificios de propiedad municipal, entre ellos una ludoteca que no resultó dañada ni interrumpió su actividad a consecuencia de la riada.
Sin embargo, en el edificio principal del CDL se impartía estos días un taller de artesanía que ayer tuvo que ser suspendido al encontrarse los accesos completamente cubiertos de agua.
En el mes de diciembre pasado, una riada similar anegó uno de los bajos del CDL, donde el concello almacenaba los fondos para un futuro museo etnográfico que compró por 24.000 euros en el año 2004. El objetivo era crear un centro de exposición en Villa Brasil, proyecto que nunca se llevó a cabo.
Además del río Miñor, el resto de cursos fluviales de la comarca también incrementaron su caudal de forma considerable ayer por la mañana. Es el caso del río Muiños, en Nigrán, que también se desbordó en algunas fincas.
En Baiona, el principal punto de atención fue el barrio de Sabarís, donde las últimas obras de reconstrucción del cauce lograron contener el caudal del río Groba.