EVA GONZÁLEZ - TOMIÑO
Los antiguos muros, lavados y encintados, muestran la nueva cara de la antigua escuela "Unión del Porvenir", una casa indiana que cayó en el olvido y que dentro de poco tendrá un uso cultural por parte de las parroquias de Taborda y Piñeiro. El Obradoiro de Emprego que lleva su mismo nombre, ha cumplido el reto de finalizar la primera fase de la rehabilitación en la que han participado 25 personas desempleadas, 20 de ellas mujeres.
El delegado de la Xunta en Galicia, José Manuel Cores Tourís, valoró su trabajo como "un claro ejemplo de recuperación singular. Un trabajo bien hecho del que debéis estar orgullosos", les dijo, abundando en que "es una de las rehabilitaciones mejor hechas que he visto". Avanzó su apoyo en otros proyectos.
La obra tendrá continuación de forma prioritaria con cargo a fondos del propio Concello, avanzó ayer la alcaldesa Sandra González en su discurso donde que alabó la sensibilización de ambas parroquias y agradeció a sus vecinos "la generosidad y visión de futuro que han tenido" al colaborar en la recuperación del edificio del que van a disfrutar. "El equipo del taller y el alumnado, tiene que estar muy orgulloso de lo hecho", dijo.
En la visita previa al acto, el director del Obradoiro, Daniel Paz Antón, y el arquitecto responsable de la dirección de la obra, Carlos Álvarez, explicaron la opción de "establecer un diálogo con respeto entre la edificación antigua y la moderna". Así se repararon las antiguas vigas de hormigón y junto a ellas instalaron otras de hierro. Especial mérito tiene la carpintería con piezas que pesan 130 kilos, hechas con madera de iroko. Son ventanas oscilobatientes, de gran tamaño y doble cristal, con el mismo nivel la hoja del marco.