EVA GONZÁLEZ / TOMIÑO
Los principales productores gallegos de kiwi que tienen sus plantaciones más productivas en el Salnés y en el Baixo Miño, especialmente en Tomiño, valoran positivamente la reciente aprobación por el Parlamento gallego de "indicación xeográfica protexida" para el kiwi gallego, pero demandan en su aplicación y puesta en marcha "un estricto control de calidad", a fin de que el producto que llegue al consumidor con esa indicación se distinga también por su excelente sabor, color y tamaño.
Carlos Vila, gerente de Kiwi Atlántico, firma que produce 6.500 toneladas en las 290 hectáreas plantadas en Galicia y Asturias, 180 de ellas en el Baixo Miño, opina que "la idea de dar unas características de referencia, puede ser positiva". Considera prematuro hacer otro tipo de observaciones al respecto, aunque está plenamente convencido de que "será necesario que haya un control estricto de calidad". Como en otros ámbitos, será determinante la forma en que se lleva a cabo el proceso "sobre el que ya hablamos hace unos meses, cuando nos consultaron y dijimos que la idea era positiva", manifiesta, aunque desconoce cómo se llevará a cabo y las zonas que va a abarcar la "indicación xerografía protexida de kiwi galego".
El productor aplaude "que se intenten hacer cosas nuevas, con buena voluntad" en los tiempos de recesión económica que también afecta a este sector, donde existe una acerada competencia, sobre todo con el fruto que llega al mercado español desde Italia.
Edurne Cendra, directora técnica de Kiwi España, con 85 hectáreas productivas, la mayoría en Tomiño, comparte las valoraciones y opina que "es poner una etiqueta más para el producto excelente, lo que puede suponer una pequeña ventaja ante el kiwi italiano, pues identificaría al kiwi gallego y se asociaría a calidad, para lo cual se requiere un estricto control de requisitos para asegurar esa excelencia ". Para Cendra el kiwi francés es otro competidor de relevancia pues es un fruto "muy cuidado". La prudencia le indica que "para valorar en su justa medida esta iniciativa, se tendrá que esperar a comprobar su efecto en el mercado. "En el momento actual de crisis, estamos atravesando una fase muy delicada. Es un año en el que el consumidor busca el producto más barato y después se fija en la calidad".
Lamenta Cendra que la producción integrada gallega no funcione con normas. "La realidad es que no ha tenido reconocimiento en el mercado", afirma, recordando que Kiwi España tiene esa certificación.