ANTONIO PINACHO / REDONDELA
Los conductores de Redondela sufrieron ayer otra jornada caótica de tráfico debido al corte de Ernestina Otero para proceder a su asfaltado. El cierre de esta céntrica calle, que supone la única alternativa para recorrer el casco urbano desde la zona de A Marisma hacia los barrios de Salgueiral y Vilavella, provocó un enorme colapso en todo el centro de la localidad y en sus accesos, obligando a los ciudadanos a armarse de paciencia para atravesar la villa con sus vehículos.
El corte del vial obligó a desviar el tráfico por la Subida á Estación hasta la N-550, lo que causó también importantes retenciones en los dos sentidos de circulación de esta carretera nacional. A pesar de que dos operarios dirigieron el tráfico en esta intersección para permitir la salida de los vehículos procedentes del centro urbano, no se pudieron evitar las caravanas de coches durante toda la jornada.
Esta situación también afectó al resto de accesos al casco urbano tanto por la zona de Cedeira para los vehículos procedentes de Vigo, como por el barrio de Vilavella para el tráfico de Porriño, o por la Plaza de Ribadavia (la Farola) para los procedentes de Pazos de Borbén.
Los trabajos de asfaltado de las calles recién reformadas con los fondos del Plan E, que afectan principalmente a José Regojo, Pai Crespo y Ernestina Otero, comenzaron el pasado miércoles causando desde el primer momento importantes problemas de tráfico. Asimismo, mientras duren las labores de pavimentación, la Concejalía de Tráfico prohíbe totalmente la circulación de vehículos pesados por el centro urbano, lo que supone un pequeño alivio para los residentes, aunque un quebradero de cabeza para los camioneros que tienen que atravesar el casco redondelano para dirigirse al polígono de Amoedo.
También la escasa señalización de las vías alternativas para los turismos y los cambios de sentido de circulación causaron confusión entre muchos conductores. Uno de los más conflictivos fue el cambio de sentido de la Subida á Estación, habitualmente uno de los accesos al casco urbano desde la N-550, que pasó a ser vía de salida. Esto obligó a los conductores que querían acceder al centro por este punto a continuar hasta Santa Mariña.
La situación se alivió un poco por la tarde con el cambio de sentido de la circulación en el paseo de A Xunqueira hacia el centro. Finalmente la calle Ernestina Otero se reabrió al tráfico a las 21.30 horas.