ANTONIO PINACHO - REDONDELA
Un incendio en el ático de un edificio de cinco plantas de Redondela causó ayer importantes desperfectos en la cubierta y los trasteros del inmueble y obligó a desalojar a todos los vecinos del inmueble durante dos horas y media. Afortunadamente no se produjeron daños personales, aunque las pérdidas fueron cuantiosas puesto que las llamas calcinaron todo el piso superior, que ocupaban los cuartos trasteros.
El suceso causó una gran expectación puesto que las llamas eran perfectamente visibles desde la calle y provocaron una enorme humareda en uno de los principales accesos al núcleo urbano, junto al Convento de Vilavella. En el momento de producirse el incendio, a las 11.50 horas, se encontraban en el edificio quince personas, que fueron desalojadas por la Policía Local, y también se cortó al tráfico la calle Pai Crespo –donde se sitúa el edificio– para permitir el trabajo de los equipos de Bomberos y el Grumir.
Las labores de extinción del fuego duraron una hora, en la que participaron dos camiones motobomba. Los equipos de emergencia accedieron por la escalera interior del edificio hasta el ático, donde sólo fue necesario utilizar agua para sofocar las llamas. Según explicaron los miembros del Grumir, el fuego calcinó completamente los trasteros situados en el ala derecha del bloque y destrozó el tejado de uralita. Además fue necesario achicar el agua acumulada en el hueco del ascensor y se cortó el suministro eléctrico del edificio.
Los vecinos no pudieron volver a acceder a sus casas hasta las 14.30 horas, puesto que se mantuvo la vigilancia y se refrescó la zona afectada ante el riesgo de un rebrote de las llamas. Aunque se desconocen las causas que provocaron el incendio, todo indica a que se produjo un cortocircuito en uno de los trasteros, puesto que en varios de los cuartos había lavadoras, congeladores y otros electrodomésticos.
"Fue un susto tremendo", asegura una de las residentes del edificio, Hortensia Domínguez, que se enteró del incendio cuando limpiaba los cristales de su casa y una vecina de enfrente le dijo que salía fuego del tejado. "Subí a los trasteros y había mucho humo en el pasillo, por lo que llamé a todos los vecinos. Luego intenté subir otra vez pero ya no pude porque todo estaba en llamas", relata desde la calle, mientras observa el trabajo de los bomberos.
Otra de las residentes, Purificación Cortés, se encontraba en la oficina cuando se produjo el incendio y acudió de inmediato tras ser avisada por teléfono. "Vine corriendo porque, aunque me dijeron que sólo afectaba a los trasteros, me puse muy nerviosa hasta que no vi que estaba todo controlado", admite. Esta vecina asegura que tenía el trastero lleno de ropa, que ya da por perdida. "Aún así, más vale perder la ropa que la casa", dice con resignación.
Amparo San Martín acudió al lugar alarmada porque su nieto reside en la cuarta planta del edificio, justo debajo de los trasteros. "Estaba durmiendo y se enteró porque su novia le despertó por el ruido que había cuando llegaron los bomberos y la Policía. Incluso en principio pensaron que se trataba de una discusión de vecinos hasta que les desalojaron por el fuego", comenta Amparo, ya tranquila junto a su nieto.