NELI PILLADO - OIA
Oia vivió una nueva jornada de destrozos ocasionados por el temporal de lluvia y viento. Nuevas inundaciones en garajes y locales y desprendimientos de tierras que llevaron consigo varios muros por segunda vez en cuatro días irritan a los vecinos de las parroquias de Pedornes y Viladesuso, que exigen una solución definitiva para que las riadas no dañen sus propiedades y para poder conciliar el sueño. Mientras tanto, la Xunta y el Concello ponen en marcha hoy mismo un dispositivo para canalizar las aguas de las laderas de A Groba hacia los ríos más profundos de la zona con el fin de evitar que se formen corrientes repentinas que arrastran piedras y ramas a su paso, discurren por los caminos y devastan lo que encuentran a su paso.
Las lluvias torrenciales de la noche del domingo anegaron los bajos de la casa de José Miguel Fernández, un vecino del barrio de Abilleira, en Viladesuso. Su garaje, lleno de maquinaria, y otro local donde se encontraba la caldera de la vivienda y la lavadora se llenaron de agua hasta una altura de medio metro. La inundación le costará miles de euros a este joven, que se ha quedado sin un compresor, una motosierra, una soldadora, dos desbrozadoras, talador, una aspiradora profesional, un cortacésped, un generador eléctrico, además de los mencionados electrodomésticos, maletas y ropa. José Miguel tuvo tiempo de retirar su coche pero nada más. "En pouco tempo encheuse de auga e trouxéronme bombas para achicar. Tiramos máis de 30.000 litros", explicaba ayer mientras limpiaba todavía el bajo. Esta es la segunda inundación en la casa y la peor. En 2006, la pareja que ahora la habita todavía no se había mudado allí, por lo que la planta baja estaba vacía. José Miguel pide una solución. "Se non, haberá que vender a casa e marchar", comenta resignado.
Basta echar un vistazo por el barrio de Serraseca, castigado ya en 2006 y 2007 para comprobar que las medidas de entonces no sirvieron. La estación de servicio volvió a anegarse. Los vecinos aseguran que "nadie ha hecho nada". Ana Gandón, propietaria de una casa rural en la zona reclama la retirada de las ramas, maleza y piedras de los montes para evitar nuevas caídas de muros en su propiedad, que quedó aislada en dos ocasiones el fin de semana.
En similares términos se expresa Xabier Garrido, vecino de Pedornes cuya finca se encuentra anegada. "Usan la maquinaria de la Mancomunidade para limpiar cunetas en la carretera general y donde se necesita limpiar es en el monte. Cuando las ramas son arrastradas y se acumulan junto a las piedras forman balsas que, al reventar, crean verdaderos riesgos", advierte.
Después de un duro fin de semana, ediles del gobierno municipal visitaron ayer los lugares arrasados y reclamaron apoyo de la Xunta para canalizar las aguas de la ladera de A Groba hacia los ríos Broi y Vilar. Hoy mismo inician los trabajos.