ANTONIO PINACHO - REDONDELA
Condenados a permanecer en casa o arriesgarse a practicar un rally por pistas de barro. Estas son las únicas opciones que tienen los vecinos del barrio redondelano de Carrascal durante los días de lluvia, debido a la situación en la que se encuentran los viales por el continuo paso de los camiones que trabajan en las obras del Eje Atlántico de la Alta Velocidad.
"En verano nos quejábamos del polvo, pero eso no es nada comparado con lo que sufrimos ahora", comenta Bernardo Gómez, uno de los residentes de la zona. Desde que comenzaron las lluvias los coches no pasan por los caminos, transformados en peligrosas pistas deslizantes llenas de baches.
"Somos conscientes de que las obras causan destrozos y molestias, pero todo tiene un límite. Deberían preocuparse un poco del mantenimiento de los caminos porque se encuentran intransitables y es el único acceso que tenemos a nuestras casas", lamenta Dolores Souto, otra de las vecinas, mientras ayuda a caminar a su suegra entre el lodo con la ayuda de un bastón.
Los residentes de la zona han reclamado a la empresa responsable del tramo As Maceiras-Redondela que mejore el firme con grava para evitar el barro, aunque hasta el momento no han obtenido respuesta. Los afectados también acudieron al Concello, donde les dicen que es responsabilidad de la empresa. "Es lamentable que se pasen la pelota entre ellos y no hagan nada, mientras las pistas cada vez están peor. Esperemos que no tenga que ocurrir una desgracia para que comiencen a actuar", apunta Bernardo.
En esta zona residen quince familias, entre las que se encuentran varias personas de avanzada edad y niños que tienen que pasar cada mañana por el barrizal para ir a clase.
"El coche de mi hijo casi se queda enterrado en el barro cuando se dirigía al trabajo, y también hay varias personas con dificultades para caminar que, con tanto barro, no pueden salir de casa", indica otra de las vecinas, Mercedes Figueroa, que denuncia los ríos de lodo que se producen cuando la lluvia es persistente. De hecho, las aguas de esta zona provocaron en los dos últimos meses que se inundara la Praza da Constitución con las "riadas" que bajaron hacia el centro urbano por las calles Eidos y Telmo Bernárdez.
Mercedes también advierte del peligro que supone para los niños un socavón de dos metros de profundidad en un lateral del camino sin ningún tipo de protección.