EVA GONZÁLEZ - TOMIÑO
La temporada de recolección del kiwi está en su auge en plantaciones del Baixo Miño, donde se espera incrementar la producción entre un 15 y un 25% en relación a la de un año considerado como "normal". Las plantas se han recuperado de las heladas sufridas dos años atrás, que marcaron la campaña desastrosa del 2008. En las 85 hectáreas productivas de Kiwi España, la mayoría en Tomiño, el incremento es de un 25 por ciento, llegando a las 2.000 toneladas.
Edurne Cendra, directora técnica de Kiwi España, explica que "con respecto a otro año, el nivel cualitativo es bueno", precisando que el de azúcares alcanzado tiene una media de 7,5 grados brix, mientras que la media del calibre del fruto está entre los 105 y 110 gramos. Prevé un descenso del precio del producto que puede llegar a un 20 por ciento en relación al pasado año.
Un 80 por ciento de la cosecha de Kiwi España surte el mercado nacional, mientras que un 20% se exporta a través de empresas distribuidoras. Tiene otras 15 hectáreas que no están en plena producción.
Carlos Vila, gerente de Kiwi Atlántico, espera recolectar un 15% más de producto, lo que equivale a un total de 6.500 toneladas en las 290 hectáreas plantadas en Galicia y Asturias, de las que 180 hectáreas pertenecen al Baixo Miño, una comarca en la que tienen otras 50 hectáreas de nueva plantación. "Una parte importante procede de los campos de socios y el resto de productores asociados", precisa. En cuanto al tamaño, el fruto no es tan grande debido a la cantidad que hay en cada planta. Sin embargo, la calidad es buena, con una media de 6,5 grados brix. Gran parte de la cosecha se recolectará a partir del próximo 16 de noviembre.
En la calidad de los kiwis de este año ha influido un invierno frío, seguido de una primavera con buena polinización y de un verano suave. "La pena es que ahora llueva, lo que dificulta la cosecha y la conservación del fruto", señala.
El 75% de su producción se vende para el mercado nacional, el 20% se exporta directamente a Inglaterra y Holanda y un 5% se destina a los mercados que está abriendo en países como Canadá, EE UU y Brasil. "El kiwi es un fruto con presente y proyección de futuro", augura Carlos Vila.
En los campos de Kiwi España situados en Piñeiro (Tomiño), la cuadrilla de jornaleras formada por Amelia, Verónica, Úrsula y Sara, trabajaba al compás, con nuevas bolsas en forma de bandolera delantera, que vacían cuando está llena. Todas son empleadas de la firma y para ellas la recolección es un momento de satisfacción "porque se ve el trabajo bien hecho de todo el año". Raquel es quien lleva el control de las cuadrillas, por si queda alguna planta atrás y para asegurar que tengan palés dispuestos para depositar los kiwis. La presencia exótica la ponen los jornaleros marroquíes Camkhair Abdelghani y Farahat Khalid, que recogían las piezas con todo el cuidado.
Los kiwis van de las bolsas a los palés y de ahí a los tractores para enviarlos en grandes camiones de transporte hacia su destino, a la temperatura de frío que requieren para su maduración, antes de su venta a los consumidores.