A.P. - REDONDELA
Del mismo modo que un buen restaurante depende del arte en los fogones de sus cocineros, la calidad de una cafetería está en función de la habilidad de sus camareros para preparar el café.
El aroma, el cuerpo y el sabor de un expreso perfecto requiere de una técnica, por lo que es importante la formación. Con este objetivo, dieciséis trabajadores de hostelería participaron durante las últimas dos semanas en un curso de barista (perfeccionamiento y decoración de cafés) organizado en Chapela por el centro de formación Alfa Meta.
Los alumnos aprendieron la forma correcta de preparar un expreso, emulsionar la leche para un buen capuchino o realizar figuras decorativas con la crema. "En España no tenemos la cultura del café de otros países, como Portugal o Italia. Un café malo lo hace cualquiera, pero para preparar uno bueno se requiere unos conocimientos y una técnica", explica José Argibay, uno de los participantes y que acaba de abrir el restaurante Baño María en Vigo.
Marta Cal, camarera de la pastelería Pili que asistió a los cursos, considera que el capuchino es todavía un desconocido. "La gente confunde la crema de la leche con la espuma", indica con confianza en que los clientes se animen a probar nuevas variedades distintas al clásico expreso.