ANTONIO PINACHO - REDONDELA
La licitación de los proyectos de todo el trazado de la futura autovía A-59, que unirá Vilaboa con Peinador, ha caído como un jarro de agua fría entre los vecinos de la parroquia redondelana de O Viso, una de las más afectadas por la infraestructura.
En esta zona, concretamente en los barrios de A Nogueira y Esgredo, el vial obligará a expropiar un mínimo de doce casas, y otras sesenta quedarán dentro de la línea de afección, a menos de cincuenta metros de la calzada. Ante esta situación, la asociación de vecinos O Regueiro de O Viso reclama un cambio en el trazado para salvar las viviendas desviando el vial hacia el este, por donde podría discurrir por monte comunal libre de núcleos de población.
"Estamos muy sorprendidos por la rapidez con la que se está tramitando esta infraestructura", explica la presidenta del colectivo vecinal, María José Acevedo, que considera un "auténtico despilfarro" y un "grave atentado mediambiental" que se construyan dos autovías paralelas, en referencia a la A-57, que unirá Pontevedra y O Confurco. "Después del encuentro que mantuvimos con el ministro de Fomento [José Blanco] en Pontevedra teníamos ciertas esperanzas en que se mantuviese la cordura sobre este asunto, sobre todo teniendo en cuenta el enorme gasto que conllevará la construcción de dos autovías estando actualmente en plena crisis económica, pero ahora nos queda claro que se ejecutará por capricho político", lamenta.
Acevedo asegura que la infraestructura "no tendrá apenas beneficios para los vecinos y sí muchos perjuicios", por lo que advierte que no se quedarán de brazos cruzados. "Si no se modifica el trazado el barrio de Esgredo quedará sepultado bajo la calzada, será el fin de esta zona, por lo que espero que desde el Ministerio de Fomento atiendan nuestras demandas. Hay mil soluciones técnicas para minimizar el impacto, sólo se requiere un poco de voluntad por parte de los responsables políticos", apunta.
La decisión del Ministerio de Fomento de mantener el trazado original de la futura A-59 tampoco ha sentado bien en el municipio de Pontevedra, donde su alcalde, Miguel Fernández Lores, advierte del "importante daño" ambiental y social que causará en la parroquia de Pontesampaio y en Canicouva. Lores también considera un "despilfarro ejecutar dos vías de alta capacidad paralelas en un momento de crisis como el actual", por lo que reclama a Fomento rectifique esa decisión y anule el concurso para adjudicar la redacción del proyecto de la A-59.