N.P. - NIGRÁN
El puerto de Panxón registró ayer el mayor decomiso de centolla, que se encuentra vedada hasta el próximo 23 de noviembre, de los últimos meses en toda la comunidad gallega. Agentes del Servicio de Gardacostas de Galicia, dependiente de la Consellería do Mar, y del Seprona llevaron a cabo la operación de forma conjunta y devolvieron al mar 220 kilos de este crustáceo tras efectuar la denuncia.
Los efectivos autonómicos, a bordo de la lancha de vigilancia IP 700 Paio Gómez Chariño y los de la Guardia Civil llegaban a primera hora de la mañana al muelle de Panxón, donde advirtieron que tres personas se encontraban a bordo de una embarcación manipulando unas boyas. Al acercarse al lugar, descubrieron las jaulas donde escondían las centollas y procedieron a identificar a los presentes.
El repunte de decomisos en los últimos meses responde a una intensificación de la actividad por parte de los furtivos al acercarse las fechas navideñas y al mejorar la calidad del crustáceo en esta época del año. La subida del precio en el mercado negro también influye en el incremento de las capturas clandestinas. Y es que los que oscilan entre los 10 y los 20 euros para las centollas de mayor calibre. Restaurantes, vendedores ambulantes ilegales e incluso pescaderías son los clientes de estos furtivos.
La de Panxón resultó la mayor incautación reciente de centolla, pero no la única. El pasado 14 de octubre se requisaron dos viveros de centolla en la ría de A Coruña, el día 29 se interceptaron 40 kilos de este crustáceo en el puerto de Cambados y el día 30 Gardacostas se incautó de 50 nasas, caladas en aguas de Camariñas de manera ilegal. A esto hay que sumar las centenares de aparejos ilegales que, junto a decenas de kilos de centollo, fueron decomisados durante el pasado fin de semana en toda Galicia.