ANTONIO PINACHO - REDONDELA
La futura rotonda de acceso y salida a la AP-9 en Cabanas no dará respuesta a las demandas de los vecinos de Camiño das Pedriñas. Los residentes de esta zona, situada en las inmediaciones de la actuación, reclamaron al Ministerio de Fomento una modificación del proyecto para que incluyera una conexión directa del vial a la glorieta, con lo que se mejoraría la seguridad vial.
El Camiño das Pedriñas lo utilizan a diario un centenar de familias que, para entrar en la N-552 (Vigo-Redondela) deben realizar una peligrosa maniobra de giro, casi sin visibilidad, en plena curva. Además, los que se dirigen hacia Vigo carecen de capacidad de giro, por lo que para realizar esta maniobra se deban desplazar hasta una gasolinera cercana, después de atravesar el barrio.
El grupo municipal del PP redondelano trasladó esta queja al Concello, aunque finalmente Fomento no atendió la propuesta alegando motivos técnicos, al considerar que la conexión sería inviable ante el desnivel de terreno que tendría que superar. Precisamente este problema obligó a parar las obras durante varios días a finales de agosto y septiembre y se tuvo que desmontar un muro de contención realizado con bloques de granito por la amenaza de derrumbe ante la presión que ejercía la ladera del monte y por la falta de drenaje. Actualmente el nuevo muro ya está levantado, también de piedras, pero se ha corregido su alzado –ahora inclinado hacia la ladera, en vez de casi perpendicular al suelo como el anterior– y se han mejorado los sistemas de evacuación de aguas.
Incorporación peligrosa
La rotonda de la salida de la AP-9 era una antigua demanda de los vecinos de Cabanas. Desde que se construyó la autopista, tanto los residentes de la zona como los conductores advertían del peligro que suponía la incorporación que deben realizar los vehículos a la N-552, casi sin visibilidad, además de que quienes se dirigen hacia Chapela tienen que desplazarse hasta la gasolinera de Rande, situada a unos 300 metros, para realizar el giro.
El proyecto de la glorieta, con un presupuesto de 640.000 euros, incluye la instalación de aceras y un semáforo situado a unos 50 metros, junto a una parada de autobús, para dar servicio a los vecinos de Cabanas. Esta era una de las principales demandas de los residentes del barrio, que llevaban años advirtiendo de la falta de seguridad vial en la zona.