VERÓNICA PALLEIRO - PONTEAREAS
Aunque lo que más se vendieron, ayer en Ponteareas, fueron flores para los cementerios, muchos aprovecharon también para llevarse un pedacito de otoño a casa; un kilo de castañas, nueces o quizás setas. Sin embargo, no es fácil completar un carpa de 30 expositores dedicados exclusivamente a una estación, por eso en la Feira de Outono también encontramos algunos productos que no son genuinamente otoñales pero que tampoco desentonan.
En una de las entradas a la carpa principal, los asistentes pueden probar las filloas a la piedra de las hermanas Camiña, de Cotobade, por 75 céntimos y rellenarlas de chocolate, nata o miel.
Entre los productos gastronómicos también resultan apetitosos los dulces caseros que se venden en otro de los expositores desde bizcochos con higos o ciruelas hasta los oportunos huesos de santo.
Chorizos de jabalí o ciervo, chocolate puro, confituras de castañas o pan de maíz son algunas otras sugerencias para poner a la mesa.
Además, la Feira de Outono cuenta con tres expositores de hortalizas y frutas ecológicas, que se caracterizan por no estar tratadas con productos químicos, sino con remedios naturales como infusiones de ajo o de cebolla. El resultado son vegetales grandes y sabrosos, y su precio es similar a los tratados con fungicidas artificiales.
En el apartado de artesanía, bajo la carpa encontramos al "cesteiro" Paco Amorín, de Tui, o a Dionisio Aboal, de Pontevedra, que a sus 74 años lleva toda la vida construyendo con sus manos instrumentos de percusión. Cuero, joyas, libros, ropa ecológica o jabones naturales son otras de las sorpresas de esta séptima edición.
En el apartado infantil, la feria incluyó un taller de calabazas con motivo de la fiesta del Samaín que se celebró por la noche. Asimismo, en la segunda carpa de la Praza Maior se pudo escuchar ayer la revista oral "Fiar o Tempo", que ya ha alcanzado su quinto número.
En la jornada de hoy habrá exposición y degustación, a las 13.00 horas, de las setas recolectadas en las Xeiras Micolóxicas.