ANTONIO PINACHO - REDONDELA
La céntrica Praza da Constitución, situada junto a la Casa Consistorial de Redondela, volvió a inundarse ayer por por la tarde debido a las fuertes lluvias. Se trata de la segunda vez en un mes que se produce la misma situación, causando importantes molestias a los vecinos, comerciantes y hosteleros de la zona. Sin embargo, hubo quien se lo tomó con sentido del humor. Un camarero de la cervecería América, situada en la misma plaza, no se lo pensó dos veces y, ataviado con un traje de neopreno, se lanzó al enorme charco con una tabla de surf.
"Esto no es como la playa de Patos, pero aún se puede hacer algo", bromeaba Sony Sotelino mientras simulaba cabalgar sobre las olas. "Espero que llamando un poco la atención se conciencien del problema y por fin los responsables municipales se decidan a buscar una solución, porque seguro que no es la última vez que tengo que salir a surfear", decía con un tono más serio.
La rápida intervención del Grumir de Redondela permitió desatascar las alcantarillas y desagües de la plaza, y en poco más de media hora la situación se normalizó.
Otro de los empleados del bar América, Paco Tellado, recordaba que en la anterior inundación, el pasado día 5, el agua les llegó a los tobillos dentro del local. "La otra vez coincidió con la pleamar, pero en esta ocasión no hay excusa. Está claro que la red de pluviales no tiene capacidad en esta zona y que falta mantenimiento, porque las bocas estaban obstruidas", y destaca la rápida intervención de Protección Civil. "Pusimos una barrera en la puerta, pero gracias a que llegaron enseguida el agua esta vez no llegó a entrar en el bar", comenta Paco.
Otro de los establecimientos de la plaza, el supermercado Carola, también vio como el agua llegaba hasta el borde de su puerta, aunque por fortuna tampoco entró. "Dicen que pronto van a arreglar la calle con nuevas tuberías, así que espero que por fin se solucione el problema", comenta su propietaria, Josefa Alfonso, que asegura estar ya acostumbrada a esta situación que se repite todos los años.
También sufreron problemas por el agua y el barro en el Camiño da Freixa, en Santo Paio de Abaixo, y en la calle Castelao.