D. LEYENDA - BAIONA
Durante dos días la plaza de Santa Liberata se convierte en un mercadillo donde se pueden comprar todo tipo de productos del campo como frutas, verduras, herramientas de labranza, embutidos... Sin embargo, los protagonistas en la festividad de San Cosme y San Damián son las nueces y la miel, que abastecerán las despensas de estos manjares de vecinos y visitantes para todo el año.
La romería sobrevive incluso al estado de reformas en el que se encuentra inmersa la céntrica plaza baionesa por aquello de sustituir el firme antiguo y deteriorado. Esta circunstancia no restó ni mucho menos la afluencia de cientos de personas gracias al buen tiempo, aunque se espera que esta sea mayor hoy al ser domingo. El mercadillo, no obstante ha ido evolucionado en los últimos años y otros artículos como las rosquillas de Gondomar, la bisutería y los complementos suman también un importante número de puntos de venta. Y es que cerca de medio centenar de puestos se distribuyen desde Santa Liberata hasta la Glorieta de Colón, pasando por la renovada calle de Marqués de Quintanar. La música acompañó la jornada de ayer de la mano de la charanga Chabanda de Baiona y la agrupación folclórica de Baíña Airiños da Lagoa.
Como manda la tradición en el día grande de la festividad, los santos salieron en procesión por las principales calles del casco histórico de la villa por la mañana, tras la cual se ofició la misa solemne. Muchos de los comerciantes que conforman la romería ofrecieron productos del campo, figuras de cera o donativos a San Cosme y San Damián en agradecimiento por los favores recibidos.
Llama la atención el modo en el que se establece el importe a abonar por las nueces, al no haber mecanismo que establezca su peso. De hecho, las mujeres que portan los sacos con estos frutos cuentan el número de unidades hasta llegar al ciento, cantidad a la que le corresponde un determinado precio y, en este año, oscilaba entre los 5 y 6 euros.