EVA GONZÁLEZ - TUI
Valiosas piezas en plata dorada y otras con piedras preciosas, las más antiguas que se guardan en el Museo Catedralicio, dejaron de ser ayer sólo objetos al revelarse la historia vinculada a sus autores: plateros judíos que trabajaron para el cabildo de la catedral de Tui en los siglos XV y XVI, aunque queda por saber si el orfebre del siglo XVIII, autor del primitivo barco de plata de San Telmo, también lo era. La ciudad de Tui alcanzó en el año 1464 un 7% de población judía, el porcentaje más elevado en Galicia, que tenía 1.170 judíos.
Un nutrido grupo de visitantes tuvieron ayer la oportunidad de conocer esta parte de la historia tudense, con episodios de intriga, dentro del programa de la X Jornada Europea de Cultura Judía que organiza la Concellería de Cultura de Tui y que prosigue hoy con visitas a lugares del conjunto histórico.
El historiador José Ramón Fernández Fernández era ayer el erudito guía que reveló capítulos, como el del orfebre de mayor producción de calidad, Pero Amin (siglo XVI), hijo de otro platero y autor del pie del cáliz gótico de plata dorada, cuyo astial y copa habían fabricado en el siglo XV los orfebres Jacob y Abraham, que tenían sus talleres cerca de la catedral.
Otras piezas mostradas fueron los cetros de dignidades, en plata dorada y de gran peso, que se utilizaron en procesiones. Comenzó a realizarlos en el año 1528 un platero portugués converso que no los acabó por la visita de un comisario de la Inquisición. Dejó hecha la parte superior de los cetros "usando un lenguaje renacentista y evocando a la obra arquitectónica del templete de San Pietro in Montorio, de Roma", explica José Ramón Fernández. El relicario del copón de coco y el poder alcanzado por los canónigos Francisco Coronel y su primo Tomé, ocuparon parte de la explicación.