JOAQUÍN CARDOSO - TUI
La feria ecuestre de San Bartolomé se celebró ayer en Tui no sólo para la exposición y venta de caballos, sino también para la degustación de pulpo y vino. Este evento fue acogido por tudenses, portugueses e incluso por emigrantes en Alemania. Deolinda Arrantes, que habita en Gevelsberg (Alemania), comenta que en esta edición "está mucho mejor organizado, ya que antes la oferta de accesorios para caballos en los puestos era más restringida. Hay una empresa que, además de vender caballos, promociona cursos de hípica. Además, este años las carrozas pasean a la gente".
El feriante Alberto Muíños, conoce el negocio desde siempre, puesto que su padre se dedicaba a ello: "veño aquí todos os anos, desde moi pequeno". No obstante, lamenta los efectos de la crisis sobre este negocio: "noto moito a baixada das ventas, veñen máis a mirar que a comprar, este ano está máis parado por iso". Con respecto a los caballos, Alberto dice que "vense moitos xinetes, de varios tipos e bos".
Ramón Alonso, tomiñés, concuerda con Alberto en el aspecto económico: "A venta de cabalos está moi baixa, véndense menos os de montar que os de carne". Ramón, que asiste a la feria de San Bartolomé desde hace más de 20 años, sostiene que "veño aquí para relacionarme un pouco con este mundo, xuntámonos catro amigos e falamos con todo o relacionado cos cabalos".
Julieta y su marido, Joaquim Santos, proceden de Paredes de Coura (Portugal) y son ambos aficionados al mundo ecuestre. "A partir de mayo solemos ir a los curros, comemos y nos reímos", dice Joaquim. Asimismo, habla sobre las ventajas de esta pasión ya que, gracias a ella, ha conocido a otros amantes de la hípica : "hay una gran convivencia, los caballos nos unen". Julieta indica que "si montas a caballo, te quitas todo el estrés de encima, es como una terapia".
El tudense Javier Bouzada acudió a la feria con su familia sin el propósito de comprar ningún jinete: "Viñemos pola nena, porque lle gustan os cabalos".
Antonio Santana, vivió en Francia durante 31 años. Recuerda el evento desde una edad muy temprana. Antonio asevera que "antes se facían corridas de cabalo, agora xa non". De todos modos, indica que, no sólo pretende contemplar a los protagonistas de la feria, sino también "comer o polbo".