ANTONIO PINACHO - REDONDELA
Los conductores de Redondela sufrieron ayer otra jornada de caos circulatorio provocado por las obras en el casco urbano. En esta ocasión, la causa fue el desvío del tráfico por un tramo de la calle Ernestina Otero a la altura del Ayuntamiento, donde los coches deben circular por un paso estrecho entre unos árboles y la acera, una zona destinada habitualmente al estacionamiento de vehículos. Esta actuación, motivada por los trabajos de mejora de la red de saneamiento y recogida de aguas pluviales de la calle, obligó también a prohibir el paso al centro de la villa a los camiones y furgonetas procedentes de la N-550, y también el cierre a todo tipo de vehículos por la Subida á Estación, lo que concentró los accesos al núcleo urbano por la zona de Santa Mariña, Vilavella y la plaza de Ribadavia.
El colapso de tráfico en las horas puntas también afectó a la circulación por la carretera N-550 a la altura del "scalextric", donde se produjeron largas retenciones de vehículos. En algunos momentos, la cola de coches llegaba desde el semáforo de Santa Mariña hasta el cruce con la N-552 para los conductores que se dirigían desde Vigo y Porriño en dirección a Pontevedra.
Los atascos también fueron una constante durante la semana pasada debido al cierre a la circulación del puente que une la zona de A Xunqueira con Ernestina Otero, que obligaba a desviar todos los turismos por la calle Ribeira hasta el "scalextric". A esta actuación se unen los problemas que causan los trabajos en la calle José Regojo, en la que sólo se puede circular en un sentido, lo que provoca frecuentes retenciones.
El concejal de Tráfico de Redondela, Eduardo Reguera, reconocía en los últimos días que las obras generan molestias, pero señalaba que son necesarias y pide paciencia a los ciudadanos. En este sentido recalcó que no se trata de una reforma sólo por estética, sino que se incluye la renovación de todas las redes y canalizaciones subterráneas, que se encontraban en mal estado de conservación.