OLALLA GESTEIRA - AS NEVES
Acaba de clausurarse en el concello de As Neves una muestra pictórica de Josefa Latorre, una catalana afincanda en la localidad que aprendió a pintar desde la silla de ruedas años después de quedarse paralítica por una caída. La inquietud por la pintura estuvo presente durante toda su vida pero no fue hasta la madurez cuando dio rienda suelta a su creatividad.
–¿Desde cuándo lleva usted en silla de ruedas?
–Desde los cuarenta años aproximadamente, debido a un accidente doméstico. Mi hijo pequeño estaba jugando cerca de unas escaleras y al querer apartarlo para que no se hiciera daño resbalé. Fue una mala caída.
–¿Cómo nació su inquietud artística?
–Bueno, mi padre siempre dijo que él tenía una hija artista, pero yo de joven empezaba un cuadro y al momento abandonaba. Si veía un árbol, por ejemplo, quería pintarlo exactamente, hoja a hoja, y me frustraba no poder hacerlo.
–Pero con la jubilación usted retomó su afición.
–Todo fue porque mis hijos me regalaron las herramientas y claro, no pude negarme a volver a intentarlo. Entre las pinturas y los pinceles me trajeron un libro que al final ponía: “Lo más importante: no deje usted nunca de pintar. Si le dicen que lo hace mal usted no haga caso a nadie”. Y ahí fue cuando yo pensé: ¡ésta es la mía!
–¿En qué le ayuda a usted esta afición?
–¡Huy, a mí se me pasan las horas volando! ¡Al principio me olvidaba hasta de hacer la comida! De hecho, muchas noches me despierto y continúo mirando el cuadro en el que esté trabajando, para mejorarlo. Además me gusta recrearme en mis paisajes.
–¿A qué se refiere?
–Yo pinto cosas que veo en libros, en fotografías... Y me gusta mucho pintar las postales que me traen mis hijos de sus viajes. Al pintarlos es un poquito como si yo también viajara a esos lugares.
–¿Cómo se decidió a exponer sus cuadros en As Neves?
–Fue todo un engaño. Mis hijos presentaron mis pinturas al concurso “Coid-Arte 2008” y la obra “Paisaje de Otoño” resultó premiada. Me llevaron a recibir el primer premio sin yo saber nada, ¡figúrate! Y así surgió la posibilidad de exponer.
–¿Seguirá usted presentándose a más concursos?
– Para mí esto es una afición, algo que me llena. Mi única pena es que mi padre no llegara a ver ninguno de mis cuadros.