ANTONIO PINACHO - REDONDELA
La crisis económica también afecta al marisqueo. El precio medio de la almeja japónica subastada en la lonja de Cesantes desde principios de año bajó un 25 por ciento respecto a los valores de 2008. Un descenso que está repercutiendo en el bolsillo de los 380 socios que conforman este pósito redondelano, el más importante de la ría en cuanto a número de licencias.
El patrón mayor de la cofradía de pescadores “San Juan” de Redondela, Clemente Bastos, considera que el principal problema es la fuerte competencia del producto de mercados extranjeros como Francia o Italia, de menor calidad, pero también, mucho más baratos. “Con esos precios no podemos competir, por lo que nuestra baza está en la calidad. Llevamos años luchando para que en los mercados se identifique la procedencia de nuestra almeja como gallega, porque es fundamental que el consumidor que el consumidor sepa qué es lo que consume y de donde procede para que pueda elegir”, apunta.
El precio de la almeja japónica, la especie más movimiento genera en la lonja redondelana, se pagaba casi a ocho euros de media el pasado año –con máximos de casi 16 euros–, mientras que en el actual ejercicio la media está dos euros más baja, a 5,8 euros, y la cotización máxima fue de 12,7 euros.
Y con el resto de tipos de almeja la situación es similar. La rubia está actualmente a un precio medio de 5,97 euros, mientras que el ejercicio pasado se cerró a 7,56 de media; la fina se paga a 18,44 y en 2008 la media se situó en 21,56; y por último, la babosa se mantiene más estable, puesto que de los 12,78 del pasado ejercicio bajó sólo a 12,11 euros en lo que va de año.
Menos choco
Otra de las especies más representativas de la ensenada de San Simón, el choco, consiguió mantener los precios, aunque la temporada se cerró con la mitad de capturas que el pasado año. Del total de 29.033 kilos de 2008 se pasó a sólo 14.596 durante este ejercicio. “Es cierto que hubo mucha menos cantidad, al igual que ocurrió en otras zonas de Galicia, pero al menos las capturas fueron de muy buena calidad, lo que ayudó a mantener los precios”, argumenta.
Desde la cofradía ya se han puesto a trabajar para intentar solucionar este problema y, además de un periodo de veda, tratarán de poner en marcha viveros en la ría para facilitar el desove y la cría, garantizando así el futuro del sector.
Otro de los proyectos de la cofradía, que llevan desde hace mucho tiempo gestionando, es la consecución de una denominación de origen para el choco de Redondela, un distintivo importante para que el consumidor sepa que adquiere un producto con unas cualidades que lo hacen único y especial.