ANTONIO PINACHO - REDONDELA
Los vecinos de Santo Paio de Abaixo, en la parroquia redondelana de Quintela, no están dispuestos a quedarse sin la única fuente de la zona. Así lo expresaron ayer una treintena de personas que durante la mañana se concentraron junto al surtidor para impedir que fuese precintado como ordena el organismo Augas de Galicia tras la denuncia de la comunidad de regantes.
El ayuntamiento tenía previsto cumplir la orden ayer, aunque los operarios municipales que acudieron a cerrar el grifo se encontraron con la presencia de un grupo de afectados junto al caño. Los vecinos no permitieron a los trabajadores que actuasen en la fuente al considerar "injusta" la decisión de Augas de Galicia, justificando que el sobrante de agua vuelve al cauce de los regantes.
"No hacemos ningún mal a nadie, sólo cogemos unas botellas para consumo y el resto vuelve al mismo cauce", explica Emérita Martínez, que acude a diario a recoger agua este lugar desde hace 56 años.
El manantial que abastece a la fuente se sitúa a escasos cien metros del surtidor, en una finca de complicado acceso a través de un estrecho camino. Por esta razón, y para facilitar la recogida del agua a los ciudadanos, el propio Concello canalizó una parte del cauce y construyó la fuente hace cuatro años. Sin embargo, la comunidad de regantes denunció la actuación ante Augas de Galicia, que ahora les da la razón en el conflicto.
Los usuarios, sin embargo, consideran que no se causa ningún perjuicio a los regantes puesto que el agua del caño sale por un tubo directamente al río. "Siempre bebí el agua de esta fuente y antiguamente la llevábamos incluso para lavar la ropa y asearnos", recuerda Crisanto Suárez, de 86 años, que lamenta que ahora pueda desaparecer.