D. LEYENDA - BAIONA
El primer camposanto de Baiona estaba situado, como solía ocurrir en todos los pueblos por aquel entonces, en los alrededores de la iglesia. Sin embargo, el cementerio de la actual plaza de Santa Liberata había caído en el olvido hasta que el pasado mes de mayo, debido a las obras de humanización y canalización de gas y aguas, se descubrieran varios esqueletos y restos humanos.
Los trabajos arqueológicos sobre el terreno han finalizado hace un par de semanas por lo que se hace posible aventurar ya que los enterramientos en la zona se prolongaron durante, al menos dos periodos históricos, desde la Edad Media a la Modernidad. "Su inicio tuvo que ser coetáneo a la construcción de la iglesia de Santa María en el siglo XIII", explica la directora de las excavaciones Rosa Villar. "Su funcionamiento pudo llegar, incluso, hasta el siglo XIX", añade.
Lo que más ha llamado la atención a la arqueóloga ha sido la alta cantidad de restos encontrados, por encima del nivel normal de la época, pese a la gran extensión del camposanto, que posiblemente se extienda alrededor de la iglesia. Pese a ello, en las zanjas abiertas se encontraban los esqueletos superpuestos desde los 40 centímetros de profundidad hasta 1,20 metros. La necesidad de espacio queda patente también al comprobar que las inhumaciones se realizaban en pequeños espacios entre las rocas o en aperturas a modo de sarcófago pétreo. La alta mortalidad en determinadas épocas, como la peste que asoló la villa entre 1570 y 1575 o la actividad del antiguo Hospital Santo Espíritu podrían explicar este fenómeno.
"Los enterramientos eran humildes, aunque no carente de esmero y cuidado por el acomodo del cuerpo", afirma Villar. En total se han encontrado quince esqueletos aunque son innumerables los restos humanos incompletos. Entre los escasos restos materiales encontrados destacan varios alfileres, presumiblemente utilizados para sujetar los sudarios, pequeños trozos de cerámica con y sin vidriado, una ficha cerámica de juego, y una curiosa pieza de ornamentación personal similar a una cuenta de collar o de rosario, de color negro. En la excavación y dentro de uno de los sarcófagos se ha recuperado un collar colocado en torno al cuello de uno de los esqueletos. En total se han aparecido setenta pequeñísimas cuentas de color beis y cuatro negras de mayor tamaño y diferentes formas.
El más destacado de los hallazgos, para determinar la cronología, es una moneda de vellón–aleación de plata con cobre–, encontrada junto a una de las inhumaciones a mayor profundidad. Ésta se suma a otra moneda portuguesa del siglo XV encontrada en mayo.
La cata arqueológica se ha realizado sobre una superficie de más de 200 metros cuadrados. Villar destaca el interés y entusiasmo que ha despertado en los vecinos las excavaciones. "Les impresionaba el buen estado de los dientes", declara. Todas las piezas están siendo analizadas para su datación. Posteriormente, el concello espera realizar exposiciones.