REDACCIÓN BAIONA
Llegó a Baiona por primera vez en 1993. Desde entonces la escultora Michele Lescure ha repetido verano tras verano su visita y ahora piensa quedarse. "La gente aquí me trata genial y siempre me pide que exponga mis trabajos", confiesa. Aunque sus mayores éxitos los ha consiguido en el mundo de la escultura, fue premio nacional en 1971, siempre ha dejado un hueco para la pintura, faceta explotada con mucha más consistencia desde que llegó a la villa.
Realiza sus obras con el motivo a la vista, lo que no raras veces hace que los más atrevidos le pidan un retrato. "Mi principal inspiración es el oceáno y las nubes", explica esta española, nacida en París en 1931. En la muestra, que durante esta semana puede ser visitada en la Capitanía Marítima, la Fortaleza Monterreal, los paisajes del interior y, sobre todo, las embarcaciones de la bahía son protagonistas. "Tengo mucho interés por la dura vida marinera", señala. Se trata de 23 óleos y 15 acrílicos que plasman la esencia de Baiona.
Lescure piensa ahora en retomar su faceta escultórica, la que mayores alegrías le ha proporcionado. Y es que pocos como Lescure manejan el hierro para la creación de animales o el acero con figuras abstractas y geométricas con tanto acierto.