N.PILLADO - GONDOMAR
La organización del futuro gobierno gondomareño se perfila día a día. Los encuentros entre ediles que presentaron la moción de censura contra el BNG definen el reparto de poder y las retribuciones. A falta de conocer a fondo la situación económica del ayuntamiento, PP, PSOE y Move Gondomar tienen claro que al menos cuatro de sus miembros trabajarán a tiempo completo en el concello con salario. El candidato a la Alcaldía, el popular Martín Urgal, uno o dos de sus compañeros y los socialistas Alfonso de Lis y Carlos Cabaleiro formarán parte de la nómina de concejales con dedicación exclusiva.
Fuentes próximas a las negociaciones de los tres grupos aseguran que cabe la posibilidad de que el PP se lleve otro sueldo completo o una dedicación media. Todo depende de las posibilidades que ofrezcan las arcas municipales. Los populares barajan la posibilidad de incluir a Natalia Salgueiro o al ex alcalde Carlos Silva en la lista de remunerados, aunque la parte socialista muestra reticencias a que el anterior regidor figure entre los liberados. No lo encuentran lógico, después de que Silva renunciase a la candidatura a la Alcaldíal.
Los ediles del PSOE parten así de los mismos términos económicos que en las negociaciones sin éxito con el BNG al inicio de la legislatura, en las que se barajaban también cuatro dedicaciones exclusivas, dos para cada grupo.
El único que no contará con un salario será el independiente Manuel Núñez Sestelo. Su único interés es “contribuir” a sacar a Gondomar de la “parálisis”, según reiteró en varias ocasiones.
Núñez Sestelo no percibirá sueldo, pero sí estará representado en la junta de gobierno, junto con el alcalde, dos ediles populares y dos socialistas.
Soluciones al “caos”
Los portavoces continuaban ayer con sus encuentros para buscar soluciones al “caos”. Ayer trasladaron la “segunda parte” de su diagnóstico, en la que repasan la falta de servicios en el pabellón de Donas, el riesgo de pérdida de subvenciones para la piscina, la falta de información sobre el centro de salud, la ausencia de datos sobre A Pasaxe, el retraso de la guardería, la carencia de una red wi fi comprometida, las “incongruencias” en la delimitación de núcleos, la lesividad de un nuevo PXOM, el afán “difamatorio” del hasta ahora alcalde. Todo ello convierte, según los firmantes de la censura, al concello en un “baluarte propagandístico del BNG”.