S. R. - PONTEVEDRA
El 7 de junio de 1809 también llovía y la niebla subía por el río Verdugo. Lo aseguraban ayer los organizadores de los actos conmemorativos al comprobar como un nuevo chaparrón amenazaba con deslucir una celebración en la que participaron 150 recreadores procedentes de Bailén (hasta 40 voluntarios del regimiento), Ferrol, Portugal, Zaragoza, León, Astorga o A Coruña.
Los soldados, a pie y a caballo como los Húsares de Iberia de A Coruña, acompañaron en Pontevedra a los descendientes de los héroes y a las autoridades (encabezadas por el conselleiro de Presidencia, Alfonso Rueda) en un homenaje que incluyó la concentración de las tropas, el descubrimiento de una placa y la salva de bombas.
Regimientos de Bailén, de Almeida-Portugal, los Coraceros de Ferrol, las Alarmas de Pontesampaio, el IV Regimiento de Artillería de A Coruña o los Granaderos de Pontevedra con sus vistosos trajes blancos participaron en la ceremonia, a la que el mal tiempo restó afluencia de público. Éste se refugió en el palco de la música y en los laterales del Pazo Provincial de la fuerte lluvia que deslució parte del acto.
Familiares de los protagonistas de este episodio histórico como Pedro Limeses, descendiente de uno de los héroes, o Rosario de Sousa Faro, presidenta de honor de la Asociación Héroes de la Guerra de Independencia, que asistió con las medallas que su antepasado ganó en la batalla, fueron los invitados de excepción a esta conmemoración que continuo durante la noche con la recreación de la lucha a uno y otro lado del puente sobre el Verdugo.
Paso por Arcade
Horas antes las "tropas" visitaron Arcade, en cuyo centro cultural se exhibe la exposición "Los desastres de la guerra" de Goya y disfrutaron de una pulpada popular que tuvo lugar en Pontesampaio.
En esta localidad en la que hace 200 años se libró una de las batallas más decisivas para la salida del ejército francés de Galicia se celebró desde la mañana un mercado tradicional e, ironías de la historia, si en 1809 varios arcos del puente fueron cortados por orden de Morillo para impedir el acceso por tierra de los franceses, en esta ocasión también tres arcos del mítico paso están dañados, esta vez tras el accidente de un todoterreno conducido precisamente por uno de los organizadores del bicentenario
Al caer la noche, las tropas francesas volvieron a atacar en una recreación que continuará hoy, un asalto frontal como si desconociesen que hasta los mamelucos, la élite de la caballería francesa, enmudeció ante los gallegos. Atacaron hasta tres veces a los vecinos de A Lama, tras haberlo intentado en Pontecaldelas y Pontesampaio, y otras tantas fueron repelidos por los bravos voluntarios; eran valientes, hartos de la violencia del invasor y los jaleaban los curas; está escrito que cada pueblo tiene la ingenua ocurrencia de estar del lado de Dios.